viernes, 10 de agosto de 2018

Reflexión para hoy: Sanidad, la naturaleza de Jesús.


Mateo 4:23 Jesús recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y dolencia entre la gente.
24 Su fama se extendió por toda Siria, y le llevaban todos los que padecían de diversas enfermedades, los que sufrían de dolores graves, los endemoniados, los epilépticos y los paralíticos, y Él los sanaba.
Esta mañana estaba meditando en este texto que les acabo de compartir.
Y no puedo dejar de imaginarme a Jesús caminando entre la gente, con esa sonrisa de amor y esa compasión que solamente a Él lo caracteriza.
Me lo imagino extendiendo sus manos y acariciando el rostro de cada vida.
Me lo imagino mirando con ternura y abrazando a cada necesitado.
Jesús es el mismo hoy, ayer y por los siglos y está junto a nosotros. Dejemos que su mano de amor y de poder nos toque, nos sane, los levante, nos reconforte, nos renueve y nos restaure.
¿Cuál es tu necesidad en este día?
Tal vez alguna enfermedad, dolores graves, opresión, problemas familiares, laborales, etc.
Si volvemos al versículo 24, vemos que termina diciendo que Jesús los sanaba.
No nos acostumbremos al dolor, a la enfermedad, a los conflictos, al desánimo, etc.
Entreguemos en este día en las manos de Jesús todo lo que nos agobia y pidamos ser llenos de la presencia del Espíritu Santo.
Hay poder en Jesús, hay vida en Él.
¡Bendiciones!

Despiértame....

Despiértame, cuando estoy en tu presencia, cuando ves que no respondo y se me enfría el corazón. Despiértame, en el río de tu unción, en t...