martes, 4 de abril de 2017

NO ESPERES TODO DE LA OTRA PERSONA


Hola, buen día.
Estaba pensando en las veces que nos sentamos a lamentarnos y a esperar que los demás nos cambien la vida.
Esperamos que nos hagan reír, que nos hagan felices, que nos levanten el ánimo, que realicen tareas que nos corresponde a nosotros. Esperamos que nos saluden primero, que nos inviten a su casa, que nos den una palabra de aliento, inclusive tenemos la misma actitud con Dios. 
Nos sentamos a esperar que Dios nos responda con urgencia la petición que le hicimos.
La impaciencia, el desgano, la autocompasión, el mirar los errores de los demás, el pensar que nadie nos quiere, etc. y etc. Nos lleva a esperar y a demandar del otro, sin darnos cuenta que como individuos tenemos responsabilidades, las cuales no podemos delegar en los demás.
Cuando aprendemos a poner los ojos en Jesús, nuestra visión en cuanto a la vida y a las personas cambian.
Entendemos que solamente Él es nuestra plenitud y por consiguiente es Jesús quien llena todo nuestro ser. 
Y cuando Jesús reina en una vida, se nota, claro que se nota. Porque la persona comienza a dejar de mirarse a uno mismo, para enfocarse en Dios y para ayudar a los demás.

Hoy es un hermoso día, para ponernos de pie por dentro, para levantarnos en Cristo Jesús y para pedirle al Espíritu Santo que nos llene de su presencia.
No podemos dar lo que no tenemos, así que, si estamos llenos de Dios, podemos ser luz que ilumina la vida de los demás y por ende es Cristo quien enciende la nuestra.
Pero si estamos sentados esperando que todo nos llueva del cielo y de las otras personas, nos convertiremos en seres humanos egoístas; los cuales se sientan a esperar demandando del otro.

Hebreos 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

¡Bendiciones!