lunes, 19 de diciembre de 2016

REFLEXIÓN DE LUNES...



A SOLAS CONTIGO.
Buen día... ¿Cómo están?
Esta madrugada, me desperté de repente, sintiendo en mi corazón que Dios estaba llamándome a pasar un tiempo a solas con Él.

Fue entonces que me levanté, bajé a mi cocina, me preparé algo de tomar y me senté, cerrando mis ojos, buscando así su presencia.
¿Cuál fue el motivo qué Dios me llamó a levantarme a las tres de la mañana? Simplemente y maravillosamente, fue que quería estar a solas conmigo.
Y allí en el silencio de mi cocina, pude sentir la presencia del Espíritu Santo rodeando mi ser. Era como si su mano de amor acariciara mis hombros. Como si su perfume sin igual envolviera mi vida.
Y luego, como haríamos cada uno de nosotros, aprovechando esa oportunidad le presenté en oración algunas peticiones que tengo en mi corazón.
Pero en menos de un segundo entendí que no era momento de pedir, sino que era un tiempo de amor, entre ´Jesús y yo.

Dios te va a llamar, te va a importunar, te va a inquietar, te va a buscar; solamente porque desea y anhela estar a solas contigo.
Hace treinta y un años atrás, justo una semana antes de Navidad, Jesús me salía al encuentro, envolviéndome con su amor, cautivando así mi corazón. Y desde esa fecha son innumerables las veces, que me ha despertado solamente para estar a solas conmigo.
Dios te ama con amor eterno, déjate amar por su infinito amor. Dejá que te salga al encuentro y te acaricie el corazón.
¿Cuánto hace qué no escuchás la voz de Dios llamándote para pasar tiempo a solas, solamente en silencio, disfrutando de su majestad, poder y amor?
Es mi deseo que no pase este día, sin que le busques con sincero corazón.
Salmo 27:8 El corazón me dice: "¡Busca su rostro!" Y yo, Señor, tu rostro busco. (NVI)
¡Bendiciones!