viernes, 21 de octubre de 2016

SUPERADA- APROBADA O APLASTADA






Hola… ¿Cómo estás?
Estaba pensando en cuantas veces en la vida nos sentimos superadas en algún área, sentimos que hicimos bien las cosas y nos levantamos el pulgar hacia arriba dándonos la aprobación. Todo esto me habla que mi autoestima funciona bien.

Pero me pongo a pensar en todas las veces que no podemos superarnos en el ámbito que nos movemos, ya sea en nuestro hogar, con nuestra familia, con nuestro trabajo, nuestras relaciones interpersonales, en la iglesia, haciendo trámites, en fín en el vivir cotidiano de cada día.
En primer lugar tengo que identificar si es que me estoy comparando con otra/s personas, en sus logros, sus aptitudes, cualidades, desempeño, etc.  Porque de ser así, tengo que entender que no fui diseñada para vivir la vida del otro/a sino que debo alcanzar el propósito por el cual Dios me trajo al mundo. Y eso se consigue quitando la mirada en nosotras mismas y en los demás y ponerla solamente en Jesús.

Hebreos 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Cuando quito los ojos de mi entorno, cuando quito mi mirada en mí, en ver mis fracasos, mis derrotas, mis luchas, mis enfermedades y todos los mis….. que se te ocurran; allí voy a poder levantar los ojos al cielo y clamar al Dios vivo y verdadero que está con las manos extendidas deseoso en poder ayudarnos.

Para reflexionar:

¿Cómo vas a entrar a este fin de semana?
¿Superada y aprobada por medio de Cristo Jesús, quién en Él está  tu victoria?
Ó
¿Aplastada por un montón de situaciones no resueltas, o por  tu condición actual qué te hace creer qué nada va a cambiar para tu vida?

1 de Pedro 5:7 echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros.

Hoy viernes es el día ideal para renunciar en el nombre de Jesús a todas esas ansiedades que gobiernan tu vida y  por ende echarlas en las manos poderosas de Dios. Sabiendo que Jesús te dio la victoria por medio de su sacrificio en la cruz.
¡Él cuida de vos!! ¡Jesús cuida de Ti!
Y luego, allí en donde te encuentres, levantá tus brazos al cielo, abrí tu corazón a Dios e invitá al Espíritu Santo a que comience a derramar de su unción sobre tu vida. Esa unción que rompe yugos, que te transforma y te da poder para vencer.

Isaías 10:27 Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción.

Hechos 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Y finalmente te regalo este pasaje bíblico para que lo atesores en tu corazón y corras a sus brazos de amor:
San Mateo 11:28 Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar.

Vamos chicas, corramos juntas hoy a los brazos de Jesús porque solamente Él nos da descanso y paz.

¡Bendiciones!