jueves, 30 de junio de 2016

"JUEVES... UNA PEQUEÑA REFLEXIÓN"



Salmos 63
Dios, satisfación del alma...
1 Dios, Dios mío eres Tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de Ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas,
2 Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario.
3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán.
4 Así te bendeciré en mi vida; En tu nombre alzaré mis manos.
5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, Y con labios de júbilo te alabará mi boca,
6 Cuando me acuerde de Ti en mi lecho, Cuando medite en Ti en las vigilias de la noche.
7 Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
8 Está mi alma apegada a Ti; Tu diestra me ha sostenido.



Este Salmo es muy importante para mí. ¡Lo he declarado y vivido tantas veces allí en mi lecho de dolor!!
Buscar a Dios de madrugada, rindiendo mi alma y mi corazón a Él.
Sabiendo que era y es lo único que tengo en la vida que me pudo, puede y quiere ayudar siempre.
Vs. 4 nos habla de bendecir a Dios y de levantar nuestras manos en su nombre. Seguramente se hace difícil cuando estamos desesperanzados, pero Dios debe ser nuestro único socorro en la tribulación.
En el nombre de Jesús nos debemos poner de pie. Y por ende dejar al Espíritu Santo que nos llene de su presencia y nos de poder para vencer y salir en victoria.
Meditar en su Palabra, apegar nuestra alma al único Dios vivo, clamarle desde lo más profundo de nuestro corazón, teniendo la certeza de que Él nos oye, nos ama y conforme a su tiempo y su voluntad nos responde.



¡Qué hoy podamos decirle con todo nuestro corazón.... Dios mío eres Tú, mis labios te alabarán, Tú eres mi socorro, tu diestra me ha sostenido y sostiene, te amo, amén!


¡Bendiciones!