viernes, 8 de enero de 2016

"VIERNES... DÍA DE BALANCE.... DÍA DE DEJAR ALGUNAS ACTITUDES DE LADO"



San Mateo 5:22 Pero Yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.


Cuantas veces se pasa por alto esta Palabra, haciéndose ya tan común entre los hermanos en Cristo, el estar enojados.
Y nos olvidamos que nuestro gran ejemplo que es Jesucristo, tiene una de sus mayores virtudes que es el amor y el perdón. Jesús está lleno de  compasión, Él sabe lo que es negarse a sí mismo, el darse por los demás sin mirar a quién.


Con tanta liviandad hoy en día, muchas personas se refieren a otras con distintos adjetivos. La Biblia en este pasaje nos enseña que llamar necio o fatuo a un hermano en Cristo es un tema riesgoso para nuestra alma.


Necio: Ignorante, falta de inteligencia y razón.


Fatuo: Falta de razón o de entendimiento.


Hoy debe ser un día de reflexión, de balance interior, en dónde por medio de la Palabra de Dios evaluemos nuestro comportamiento, nuestro hablar y nuestro andar diario.


La falta de perdón es una semilla que germina tan rápido en nuestro corazón y es tan invasiva. Inmediatamente comienza a dar raíces de amargura, resentimiento, odio, hasta el punto de llegar muchas veces a querer vengarse del otro. O aún hasta llegar a tener pensamientos de muerte, por no poder sobrellevar más esa situación.


Los celos, la envidia, el odio, la desesperanza, la autocompasión, la culpa, la exigencia constante hacia el otro,  comienzan cada una a hacer su obra perfecta; y es llevarnos a la muerte espiritual, a la alteración emocional, a destruir nuestras relaciones interpersonales y por ende enferman el físico.


La Biblia nos enseña que de lo que está en el corazón habla nuestra boca.
Nos enseña que sin santidad nadie verá a Dios.
Nos enseña que debemos amar a Dios con todo nuestro ser y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.


San Mateo 5:18 Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.


San Lucas 6:45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.


Hebreos 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.


San Mateo 22:37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
38 Este es el primero y grande mandamiento.
39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.


Hoy viernes, tenemos un arduo trabajo, el cual nos enfoca en mirarnos a nosotros mismos y por ende dejamos de mirar a los demás.


San Mateo 7:1 No juzguéis, para que no seáis juzgados.
2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.
3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.



Es tiempo de cambios, no podemos entrar al año 2016 con los mismos resentimientos, amarguras, temas sin resolver. Debemos fijarnos metas en Cristo Jesús. Debemos tener una relación personal con Él.


Debemos cada día querer ser mejores personas. Debemos ser rápidos en solucionar nuestros conflictos, debemos trabajar para reflejar la luz de Cristo en nuestro corazón.


Hay victoria en el nombre de Jesús. Y si estás pasando por alguna de estas situaciones que acabamos de ver; quiero que sepas que el Espíritu Santo te da poder para vencer.
Jesús es nuestro amigo fiel, tenemos una Papá Dios amoroso dispuesto siempre a ayudar a sus hijos a que sean libres y por medio de Cristo Jesús vivan una vida abundante.


Abrí tu corazón hoy ante Dios, renunciá en el nombre de Jesús a la falta de perdón, al enojo, a los conflictos y a todo lo que gobierna tu vida que te aparta de vivir una vida en santidad y obediencia a Nuestro Señor.
Dejá que el Espíritu Santo te llene de su presencia, esa presencia que rompe todo yugo.


Con cariño: Tere.

¡Qué Dios te bendiga!