sábado, 19 de diciembre de 2015

Y SABRINA PREPARÓ SU MALETA.... ¿Y VOS?

Salmo 31:15 En tu mano están mis tiempos;

Ella era una simple mujer, joven, muy bonita, llena de ilusiones y de expectativas. Pero vivía bajo una tensión constante, su vida era dominada por el qué dirán.
Desde muy pequeñita su vida rindió a Jesús, siempre fue muy solidaria, amante de la verdad.
Pero en su rostro, había un destello de angustia y en su mirada se reflejaba la soledad.
Sabrina es su nombre, es conocida en el ambiente cristiano por ser servicial. Y en su trabajo secular, se destacaba por ser diligente, siempre dispuesta a quedarse hasta tarde, con tal de ayudarle a los demás.
Pero un día.... en la intimidad de su habitación, Dios habló a su vida y con estas palabras se dirigió:

__Sabrina, Sabrina, amada y princesa mía. ¿Por qué vivís tan angustiada, por qué vivís tan pendiente de los demás?

Ella quedó inmóvil, era como si en su cuarto un coro de ángeles estaban cantando a Dios. Y en su pecho comenzó a sentir una brisa suave y como una mano gigante algo tocó su corazón.
Comenzó a llorar desesperadamente, sabía que el Espíritu Santo estaba tocando su corazón. Tuve miedo y tuvo gozo, todo se mezclaba en su interior; quería gritar bien fuerte pero sin embargo en el silencio de su cuarto cayó de rodillas ante Dios.

Fue ahí cuando otra vez la voz de Dios susurró a su corazón:

_Sabrina, mi hija amada, no es mi voluntad que vivas bajo tanta ansiedad. No es mi deseo que vivas amargada, que quieras agradar todo el tiempo a las personas y que de tus labios no puedas decidir y aprender a decir no, cuando algo no podés. Vení a Mí en este día, que tengo lirios y rosas, para vos.
Vení a Mi en este día, que deseo coronarte con mi amor y santidad.

Sabrina no dudó en un instante y allí tirada en la alfombra de su cuarto estas palabras exclamó:
_Jesús, ayúdame, te necesito, no sé como hacerlo, no quiero ser así.

Y de repente, el poder del Espíritu Santo fue sobre su vida y ella se puso de pie; y con una fuerza interior sobrenatural, levantó sus manos al cielo y con voz firme esta oración declaró:

_Padre en el nombre de Jesús, te pido perdón por mis pecados. Renuncio en Cristo a todo lo que está gobernando mi vida y que me quita la paz. Renuncio en el nombre de Jesús, a querer agradar a todo el mundo, renuncio al temor y a la ansiedad, renuncio a la soledad, al qué dirán, a la autosuficiencia, al menosprecio y a todo lo que me lleva a vivir una vida lejos de Tí. Espíritu Santo ven a mi vida, te necesito, amén.

Inmediatamente, Sabrina fue a su armario, tomó su maleta y en un acto de fe la abrió. Y se animó a jugar como una niña, y en su valija puso una nota, donde decía.... "A partir de hoy, soy una nueva mujer, una mujer que deja huellas de bendición, una mujer que comienza de nuevo de la mano de Dios" " A partir de ahora, voy a llevar solamente esta maleta, en donde llevo a la nueva Sabrina, una Sabrina a la que en una mañana soleada, Jesús visitó"

Y vos... ¿Cuál de las dos Sabrina sos? La que vive amargada, preocupada y de manera exigente. O la que vive libre de cargas, porque entregó su tiempo y su vida, en las manos de Dios"

Con cariño: Tere.

¡Qué Dios te bendiga!