miércoles, 30 de septiembre de 2015

"ULTIMO DÍA DE SEPTIEMBRE... DIOS TE BENDIGA!



Salmos 121
Jehová es tu guardador
1 Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?...
2 Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
3 No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda.
4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel.
5 Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
6 El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.
7 Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma.
8 J ehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.



Alzar nuestros ojos en oración cada día, sabiendo que tenemos un Dios que nos oye y responde; es un bálsamo para nuestra alma.
Tenemos un Padre amoroso que se deleita en pasar tiempo con nosotros.
Dios guarda a sus hijos, hay poder en el nombre de Jesús, Él venció a la muerte, se llevó nuestras enfermedades en la cruz, pagó con su vida, para que tengamos salvación y vida eterna.
El Espíritu Santo intercede cada día con gemidos indecibles por nosotros, Él nos da poder para vencer.
¡Hay victoria en el nombre de Jesús, en Él son nuevas cada mañanas, grande es su fidelidad!



Romanos 8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.



1 de Juan 4:9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por Él.
10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.



San Mateo 11:28 Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar.
29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.



 Con cariño: Tere.


¡Qué Dios te bendiga!