viernes, 18 de septiembre de 2015

"LA MUJER DEL SALMO 23"


Llevaba bastante tiempo de vivir encerrada en su cuarto, la oscuridad invadía su ser. Se sentía ahogada por el encierro, pero no podía hacer su vida normal como otra mujer.
Y un bonito día de sol su familia la llevó de paseo, tratando que despejara tu cabeza, que su rostro disfrutara del sol. Y allí recostada en el pasto, leyó el Salmo 23 y oró a Dios.


__Padre amado, te entrego mi vida, estoy tan cansada no tengo fuerzas para seguir. La enfermedad pareciera sentenciar mi futuro, pero gloria a Dios que te tengo a Tí.


Y esta mujer fue  declarando el Salmo 23, cada versículo para ella tomó, y se imaginó correr por un verde pasto, con su familia de su mano y con la compañía de Dios.

Y  al pasar los años, cuando todo parecía oscuro y sin esperanza. La mano poderosa de Jesús comenzó a sanarla y su Espíritu Santo la tomó de su mano y la llevó a vivir el Salmo 23.

Fue tan emocionante para ella, cuando llegó ese día en el que estaba sana. Y hasta el día de hoy aunque pasaron varios años, no puede olvidar ese maravilloso momento, en que comenzó a correr junto a verdes pastos, con una sonrisa en sus labios, disfrutando de su familia, mirando al celeste cielo y sin cesar darle una y otra vez la gloria y las gracias a Dios.


Como se imaginarán, esa mujer, soy yo.


San Lucas 1:37 porque nada hay imposible para Dios.

Salmo 23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
2 En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará.
3 Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.


Padre amado, en este día, en el nombre de Jesús, te pido por cada persona que está pasando un momento difícil en su vida. Te ruego que estés sanando toda enfermedad y te estés llevando toda dolencia en el nombre de Jesús. Y así como hiciste conmigo, mayores cosas hagas con quienes lo necesitan. Porque solo Tú mi Amado y Poderoso Dios, tenés el poder para revertir todo mal diagnóstico y Tú no haces acepción de personas.´
Espíritu Santo que en este momento cada persona, cada hijo, hija tuya que te está clamando pueda sentir tu presencia, tu fortaleza y tu unción. Amén.


Con cariño: Tere.

¡Qué Dios te bendiga!