miércoles, 8 de abril de 2015

"ESPERAR EN SILENCIO"



Hola... Bendiciones para este día.


Me desperté esta madrugada, y esta frase daba vueltas en mi corazón... "Esperar en silencio".
Inmediatamente recordé diferentes situaciones en mi vida en donde al principio no supe esperar en silencio ante la presencia de Dios.
Y en ese esperar en silencio me refiero buscar la presencia del Espíritu Santo en oración, para que Él se glorifique mientras que mi carne mengua ante su majestad.


Al principio no es fácil cuando pasamos por una injusticia o tal vez por una enfermedad o situación difícil. Muchas veces vemos esos problemas como enormes gigantes pareciendo aplastar nuestra vida. Pero cuando ponemos por práctica el Salmo 121 y alzamos nuestros ojos a Dios, inmediatamente sentimos que de Él viene a nuestro socorro.
Nunca Dios nos deja solos, siempre está a nuestro lado y siempre usa cualquier situación adversa para llevarnos a crecer y a vivir en victoria por medio de Cristo Jesús.
El tema está en no desesperarnos por la respuesta que no llega a nuestro tiempo.


Recuerdo cuando estuve muy enferma, hace ya unos años atrás, al principio te desesperás, creés que estás confiando, pero todo tu ser tiembla de miedo al pensar que algo malo te puede pasar. Luego, el Espíritu Santo te va llevando a pasar tiempo a solas con Él, un tiempo de calidad el cual lo vas a descubrir y sentir como nunca antes en tu vida.


Como cuento en mi libro Ahora sé quién soy, hubo un día que no daba más del dolor físico, era terrible, verdaderamente me sentía morir y como muchos de ustedes saben con todo mi corazón hice esta oración...
__¿Espíritu Santo en qué te puedo ayudar para qué me ayudes?


Muchos de ustedes pensarán cómo voy a ayudar al Espíritu Santo para que me ayude, es una locura; pero saben qué... el Espíritu Santo habló estas palabras a mi corazón:
__Tere, te hiciste tan negativa, vivís pensando y hablando de la enfermedad que tenés, vos ocupate de controlar tus emociones y yo me ocupo de tu físico.


Y este texto fue mi motor para el cambio:


3 de Juan 1:2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.


Entonces le dije a Dios:
__Señor yo necesito que prospere mi físico, pero vos en este texto me estás hablando que primero debe prosperar mi alma.


Y fue así como comencé a trabajar en equipo con mi amado Espíritu Santo, renunciando en el nombre de Jesús  a todas esas emociones que gobernaban mi vida desde el día que enfermé; y mucho peor desde aquel día que a los 30 años de edad la doctora me había dicho que me quedaban cuatro años de vida.


Hoy tengo 48 años, si ya sé, soy una niña todavía, ja,ja, y muchas veces tengo que recordarme este pasaje bíblico de 3 de Juan, porque siempre aparecen nuevos desafíos.


Hoy quiero regalarte este hermoso texto del Salmo 46:


Salmo 46:10 Estad quietos, y conoced que Yo Soy Dios;


Este texto no es para nada pasivo, no me invita a estar quieta como nos imaginamos, sino por el contrario, me está llevando a ser una intercesora en potencia. Me está invitando a que cierre la puerta de mi habitación y tenga intimidad con el Espíritu Santo, porque de rodillas es donde se ganan las batallas.
Estad quietos, es no vengarnos, es no actuar por impulsos propios, es callar a tiempo, es menguar para que Cristo Jesús crezca en nuestro interior.
Y confieso que es un área que tuve que trabajar mucho en mi vida.


Hoy, no sé la situación que estás atravesando, pero Dios sí la sabe. Él con su mano de amor y poder te está llevando a que le conozcas en intimidad, a que dejes tu causa en sus manos, para que así conozcas que Él es Dios Todopoderoso.


Con cariño: Tere.


¡Qué Dios te bendiga!