miércoles, 25 de febrero de 2015

"ENSANCHANDO, SACANDO Y DANDO LUGAR A LO NUEVO"



Hola... ¡Qué Dios te bendiga!
Hoy quiero compartirte dos textos bíblicos que han hablado mucho a mi vida. Sin lugar a dudas como siempre, la hermosa y poderosa Palabra de Dios, penetra en lo más profundo de nuestro corazón y nos ayuda a cambiar.

Isaías 54:2 Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas.


Cuando Dios nos llama a extendernos, en cuanto a la visión que puso en nuestro corazón, es ahí donde comienza a trabajar en romper ciertas estructuras internas que no pensábamos estaban allí guardadas en lo más profundo de nuestro ser.
Ensanchar tienda, extender las cortinas, no ser escasos, alargar cuerdas, reforzar estacas; son todos términos que nos invitan a ponernos en acción, a movernos en fe, a dejar que el Espíritu Santo ponga sus manos en nuestra vida y así seamos moldeados como el barro en las manos del alfarero.


Recuerdo hace unas semanas atrás cuando Dios puso en mi corazón este maravilloso texto de Isaías 54:2. Mi primer impresión fue decirle... Gracias Señor, heme aquí, ayúdame a hacer tu voluntad. Ese fue mi espíritu gozándose ante lo que Dios quiere hacer en mi vida, matrimonio y hogar.
Pero inmediatamente mi carne, como queriendo tomar el control sin pedirme permiso, ja,ja, expresa...¡No, no, Tere, no vas a poder!!! Y es ahí cuando el temor comienza a fluir y aparecen las estructuras internas, tal vez de la vida cotidiana misma, que te están marcando el temor de salir de tu comodidad.


Por eso siempre tengo presente el siguiente pasaje:
Levítico 26:10 Comeréis lo añejo de mucho tiempo, y pondréis fuera lo añejo para guardar lo nuevo.


Hace muchos años atrás el evangelista Miguel Cejas, nos dio esta palabra a mi esposo y a mí. Y desde ese momento la tomé tan profundamente que apenas vivo situaciones difíciles, comienzo a meditarla y a evaluar aquellas cosas viejas en mi interior que tienen que salir, porque sino Dios no podrá darme y darnos lo nuevo que tiene para nosotros.


En este día, no sé cuál es tu situación, pero Dios sí lo sabe, a Él le interesa tu vida y tu familia. Por eso te invito a que te levantes en fe, buscando la presencia del Espíritu Santo, dejando que el favor de Jesús te envuelva y puedas recibir de parte de Dios la bendición que tiene para tu vida y familia. Dios nos está llamando a ponernos de pie y marchar en fe, a salir de nuestra comodidad, a romper en el nombre de Jesús toda estructura mental y espiritual que nos paraliza y no nos deja ver con los ojos de la fe.
Hoy es el día ideal para invitar a Dios a que te ayude en el nombre de Jesús a quitar todo lo añejo que te ata y te paraliza; para que así puedas recibir lo nuevo, que tiene para vos y para tu hogar.


Siempre romper estructuras duele, trae temor y preocupación; esa es nuestra primera reacción carnal. Pero luego, debemos ir a la presencia de Dios y recibir en el nombre de Jesús ese poder que nos lleva a vencer, a conquistar todo lo que Dios tiene para nosotros. Jamás, pero jamás Dios dejará solo a un hijo suyo, a quienes le temen y desean hacer su voluntad.


No nos permitamos estar demasiado tiempo estancados en nuestros propios razonamientos, rodeados de nuestras estructuras, porque sentimos que allí estamos seguros. Por el contrario, estamos atados y necesitamos así como Jesús resucitó a Lázaro y luego sus discípulos lo desataron; de igual manera nosotros debemos recurrir a nuestro amado Jesús para que nos de vida, nos renueve y nos desate de todo lo que nos lleva a no poder levantarnos en fe, para así movernos en lo sobrenatural, justo en el lugar donde ocurren los milagros. Porque Dios es un Dios de poder y su mano aún no se ha cortado, busquemos y anhelemos más que nunca ser embestidos de su presencia, de su compasión, de su poder, de su amor, de su paz, de su santidad y de su majestad.


Con cariño: Tere.


¡Qué Dios te bendiga!


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