miércoles, 14 de enero de 2015

"TU PROPÓSITO"... NI EL MIO, NI EL DE LOS DEMÁS.

¡Hola! ¡Qué Dios bendiga tu vida y tu hogar en este día!
Esta mañana estuve meditando en la Palabra de Dios, teniendo un hermoso momento a solas con el Espíritu Santo y por supuesto estuve orando.
Y mientras oraba, sentí que Dios me guió a orar así:
Padre, Tú me creaste, Tú pensaste en mi y me formaste desde el vientre de mi madre, soy tuya; por favor te pido que tú propósito sea en mí.
No quiero que mis propósitos, ni el de los demás, sean gobernado y dirigiendo mi vida.
Dios amado, quiero cumplir el propósito por el cual Tú me trajiste al mundo.
Has en mi vida y en mi familia tu bendita voluntad.




San Mateo 16.24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de Mí, la hallará.


Salmo 138:8 Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.


Cuantas veces nos desviamos de los planes de Dios para nuestras vidas, porque vivimos pendiente del qué dirán, o tal vez de lo que los demás nos piden y nos demandan.
Tal vez cosas en nuestro interior que todavía están gobernando nuestro ser, nos alejan del propósito de Dios. Es posible que patrones familiares, nos atan y nos esclavizan.
Las malas decisiones que tomamos a diario sin consultar antes a Dios, nos llevan también a desviarnos de sus planes y propósitos.
Quizás el ignorar lo que dice la Palabra de Dios, sus promesas y sus mandamientos, nos apartan de su plan divino. No nos olvidemos que la Biblia nos enseña que el pueblo de Dios perece por falta de conocimiento.


En lo personal, estoy buscando más del Espíritu Santo, mi ser se derrite por estar en su presencia, necesito cada día más acercarme a Dios y honrar a Jesús con mi vida.
Es importante que en cada momento menguemos para que Él crezca en nosotros.
A veces miramos hacia atrás y vemos como desperdiciamos el tiempo, siguiendo patrones, mandatos u órdenes de otras personas. O quizás las emociones han jugado un papel importante en gobernar nuestras vidas.
Pero cuando acudimos a la llenura del Espíritu Santo y clamamos desde adentro, desde lo más profundo de nuestro corazón, el nombre de Jesús, sé que Dios detiene el universo, para escuchar nuestro clamor, para oír el latir de nuestro corazón.


El desafío hermoso de hoy, es levantar nuestros brazos a cielo y decirle a Dios con un corazón rendido....


Amado Dios, no importa mi situación actual, no importa mis problemas y mis luchas, no importa nada, porque solo quiero amado Jesús honrarte con mi vida.
Deseo en este día que tu propósito sea en mí.
Renuncio en el nombre de Jesús a que mis propósitos y los de otras personas gobiernen mi vida. A partir de hoy sigo tus pisadas, sigo tus huellas, porque Tú eres el Dios de mi salvación, amén.


Con cariño: Tere.


¡Qué Dios te bendiga!