lunes, 6 de octubre de 2014

" MIRAR HACIA ARRIBA..."

Era una mañana de sol y todavía me encontraba en mi cama. Mi despertador acababa de sonar y sinceramente no tenía fuerzas para levantarme. No había pasado una buena noche, estaba atravesando por algunos problemas que intentaban robarme la paz. Y por más que oraba, declaraba la Palabra de Dios y renunciaba a toda ansiedad; mi corazón estaba agitado ante tantas situaciones adversas que estaba atravesando.
Fue entonces cuando tomé mi manta y tapé toda mi cabeza, no quería ni siquiera ver la luz de un nuevo día y susurrando le dije a Dios.....
__No me quiero levantar, no quiero empezar un nuevo día, quisiera desaparecer.
Un declaración fuerte verdad, pero no ajena a la de muchos de ustedes que me están leyendo en este momento. Porque como siempre digo, para mí los súper cristianos no existen y es tiempo de quitarnos la careta y reconocer que vamos a pasar por situaciones que nos van a llevar a no querer empezar un nuevo día.
Pero gloria a Dios, que Jesús  es Súper, Él es mi súper héroe, Él es poderoso, es amoroso, es compasivo, es comprensivo, es mi amigo fiel y sé que esa mañana se sentó a mi lado y acarició con su presencia mi corazón.
 
Y cuando estaba escondida entre mis sábanas, sentí que el Espíritu Santo me decía....
 
__ Tere, mirá hacia arriba.





Y sin dudarlo, saqué mi cabeza de entre mis sábanas, levanté mi mirada, reconociendo que me estaba dejando robar mi bendición, sabiendo que satanás me quería ver destruída, sin fuerzas, encerrada en mi cuarto, sin ganas de empezar un nuevo día.
Estaba gozosa, ya que la presencia de Dios había entrado a mi cuarto y me había alentado con tan solo unas pocas palabras pero con un profundo significado.
Y  ese día entendí lo que significada mirar hacia arriba...
 
Mirar hacia arriba, es en primer lugar reconocer que Dios está sobre mí.
Mirar hacia arriba, es dejar de ver el piso como si fuera una gallina y atreverme a volar como las águilas con los ojos de la fe.
Mirar hacia arriba es extender mis brazos en oración y tomarme fuerte de la mano de Dios.
Mirar hacia arriba es decirle a Dios, creo en Tí, y Tú estás cumpliendo tu palabra en mi, cuando un día antes te había declarado creyendo en tu Palabra...
San Mateo 11:28 Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar.
 

Recuerdo que le había dicho a Dios...
__ Señor, así estoy yo, cargada y trabajada de tanta preocupación, por favor voy a Tí, te entrego mis cargas y Tú hazme descansar.

Y Él lo hizo, se presentó allí en mi habitación, en aquella penumbra, me tomó de mi mano, me sacó del pozo, me rescató de la angustia y me llevó a ver con los ojos de la fe, sabiendo que a su tiempo Él hará el milagro que estoy esperando.
 
Ya pasó un tiempo de esta experiencia que les estoy contando y sinceramente todavía no ha llegado la respuesta que espero de parte de Dios, pero entiendo que Él está permitiendo esto en mi vida para enseñarme, para llevarme a crecer, para que yo deje de mirar las circunstancias difíciles y pueda así ver con los ojos de la fe.
Porque con los ojos de la fe, nos movemos en el plano sobrenatural, allí donde Dios opera milagros.
En cambio con los ojos de la duda, de la queja, de la desesperación, nos movemos en el plano natural, donde constantemente nuestra carne y satanás también, nos acosan y nos hacen creer que todo va a seguir igual.
 
Recuerdo que después que Dios me dijo mirá hacia arriba, me levanté de un salto de mi cama, levanté mi persiana dejando entrar los rayos de sol y me fui feliz y con paz a llevar un nuevo día adelante, con la expectativa inmensa de que Dios obrará.
 
No sé cual sea tu situación, pero hoy te animo con esta palabra y en donde te encuentres por favor, levantá tu mirada y mirá hacia arriba, extendiendo tus brazos hacia el cielo y dejando que el poder de Dios renueve tu interior y tu corazón. Él lo hará!!
 
Te regalo estas letras que le escribí a Dios hace unos días atrás, espero te sean de bendición.
 
 
Lléname de Tí Espíritu Santo
Lléname de tu fragancia y de tu poder.
Lléname de Ti y de tus mañanas
Lléname de tu favor y de tu eterno amor.
Lléname de tu presencia santa.
De tu fuente de vida y de  tu majestad.
Lléname de tu virtud sanadora y de tu fragancia.
De tu paz inmensa y tu gracia sin igual.
Lléname de Tí Espíritu Santo.
Sé Tú mi consuelo y mi despertar.
Sé con tu aceite mi motor de vida.
Sé en cada mañana quien me da la paz.

1 de Juan 5:10 El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.
11 Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.
14 Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye.
15 Y si sabemos que Él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.
 

Con cariño: Tere.

¡Qué Dios te bendiga!