domingo, 24 de agosto de 2014

"PARA COMENZAR LA SEMANA.... VESTIDOS BLANCOS Y UNGUENTO EN TU CABEZA"


Hola... ¡Dios te bendiga!
Hoy en Buenos Aires, ha sido un día muy inestable, tuvimos tormentas y caída de granizo. La temperatura bajó muchísimo y el cielo aún permanece gris. Pero en mi corazón, gracias al amor de Jesús brilla el sol. Siempre en Él y por Él tenemos un nuevo amanecer y una nueva oportunidad de tomar su victoria y su bendición.

Esta mañana en el medio de los truenos y relámpagos, estuve meditando en la Biblia, estuve leyendo varios Salmos y algunos pasajes del Nuevo Testamento y además leí el libro de Eclesiastés en el Antiguo Testamento.
Y en especial un texto bíblico cobró vida delante de mí, tomé mi lapicera y un papel, lo escribí, lo remarqué con mi fibrón flúor verde clarito y lo puse en la puerta de mi heladera. Luego se lo compartí a mi esposo y lo leí delante de mis hijos.
Me encantaría que ahora lo puedas leer conmigo.

Eclesiastés 9:8 En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.

Un costquilleo se apoderó de mi al leerlo y luego me dirigí a los textos de referencia que daba mi Biblia.

Salmo 23:5.....................Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Apocalipsis 3:4 Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas.

En este comienzo de semana, es necesario que examines tu vida, que evalúes a través de la Palabra de Dios que tus vestiduras no se hayan manchado por el pecado y que no hayas así perdido la presencia del Espíritu Santo. Nunca dejes de vivir en santidad, porque sin santidad nadie verá al Señor. (Hebreos 12:14)

Padre amado, venimos ante Tí en el nombre de Jesús para pedirte perdón por nuestros pecados y para entregarte nuestra vida y nuestro hogar.
Amado y precioso Dios del cielo y de la tierra, renunciamos en Cristo Jesús a todo aquello que ha manchado nuestra vida, nuestro andar contigo, por favor Señor que tu Espíritu Santo saque a la luz todo lo oculto que hay en nuestro corazón porque deseamos y anhelamos tener nuestra vida a cuenta contigo.
Que la presencia del Espíritu Santo nos renueve hoy, que tu unción nos ministre, nos llene, nos inunde, nos envuelva bajo tu nube de gloria.
Padre amado, te amamos, gracias por darnos a Jesús para nuestra salvación y vida eterna, gracias porque somos más que vencedores en Cristo Jesús y porque el Espíritu Santo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Señor solo Tú tienes Palabra de vida eterna, solo Tú eres el único Dios y verdadero, toma hoy nuestras vidas, nuestras familias en tu preciosa mano y guárdanos del mal, líbranos de todo plan perverso de satanás y ayúdanos a hacer tu voluntad cada día.
Henos aquí Señor, háblanos porque tus hijos, te oímos y deseamos servirte y adorarte en espíritu y verdad.
Amén. Así sea.

Con cariño: Tere.

¡Qué Dios te bendiga!