viernes, 29 de agosto de 2014

"EL DESAFÍO PARA HOY... ESCUCHARNOS HABLAR"



San Lucas 6:45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Recuerdo aquella época en que me había vuelto tan negativa al hablar; ya no me soportaba a mí misma. Todo giraba en torno a lo que me estaba ocurriendo y como consecuencia me había olvidado de escucharme hablar.
Pero un día el Espíritu Santo trató conmigo, allí en la soledad de mi cuarto y me llevó a reflexionar en cuán negativa me había vuelto.
Bastaba escucharme hablar para notar que la queja, la amargura y el temor me estaban invadiendo, tratando de robar la esperanza y la fe que había en mí.
Inmediatamente con la ayuda de Dios me dispuse a romper con ese patrón en el nombre de Jesús y una de las cosas que se me ocurrió fue ponerme cinta hipoalergénica en la boca para no darme la oportunidad de escucharme hablar, ja,ja, seguramente algunos pensarán que me había vuelto loca......!!!!
Pero esa actitud comenzó a dar resultado en mí, ya que no solamente estaba trabajando interiormente con mis emociones, sino que externamente me estaba diciendo a mí misma.... ya basta Tere, o cambiás, o cambiás.
Así que ya era tan natural en mí, que iba a tender la ropa en mi terraza con esa cinta en mi boca, ni quieran saber la expresión de mis vecinos, me imagino lo que debían pensar.... pobre el marido de esta mujer!!!! ja,ja,.
Pero yo necesitaba cambiar, y la manera correcta era decir ya basta, dar un giro a mi situación y decirle a Dios heme aquí trabaja con mi vida, porque el estar tan enferma, me está convirtiendo en alguien que solo piensa en la situación que le toca vivir.
Y como siempre digo, yo me dediqué con la ayuda del Espíritu Santo a controlar mis emociones, a salirme de ese círculo de queja y autocompasión; y Dios en el nombre de Jesús comenzó a derramar sanidad divina en mí.

3 de Juan 1:2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

Este texto de 3 de Juan fue el motor que Dios usó para sacarme de mi situación. Comencé a declarar y a caminar en esta palabra, ya que necesitaba que mi alma prospere, necesitaba cambiar, porque así tendría salud.
Pero lo que nunca me imaginé es que ya no me enfocaba tanto en la sanidad, porque había comenzado a conocer a Dios, a su bendita presencia como nunca antes, allí, en mi cuarto, a oscuras porque no podía ver la luz.
Pero gloria a Dios que la presencia del Espíritu Santo comenzó a iluminar mi vida y comenzó a obrar de tal manera en mí que me transformó en una nueva mujer.

Para hoy, tenemos un gran desafío, hacer silenci a todo lo que nos rodea y empezar a escucharnos hablar, seguramente nos llevaremos una gran sorpresa al darnos cuenta que quizás o tal vez no somos las personas de fe, o positivas o alentadoras que creíamos ser.
Es momento de dejar de ver toda la situación que nos rodea e ir a la presencia de Dios levantando nuestros brazos al cielo y dejar que Él trabaje en nuestro corazón.

Con cariño: Tere.