viernes, 11 de julio de 2014

"CUANDO LA TRISTEZA NOS DUERME..."

Hola... ¿Cómo están hoy? Quiero contarles que anoche junto a mi esposo estuvimos meditando sobre todo el capítulo 22 del libro de San Lucas en el Nuevo Testamento.



Pero en particular nos detuvimos en los versículos 45 y 46; les invito a que lo leamos juntos.

San Lucas 22:45 Cuando se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza;
22:46 y les dijo:
¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.


Luego de leerlo, nos detuvimos en especial en la palabra tristeza. Y le dije:
__Jorge... me di cuenta que hemos dejado muchas cosas de lado a causa de la tristeza, nos hemos quedado dormidos, en vez de velar.

Y esa fue nuestra conversación de anoche, comenzar a recordar diferentes situaciones vividas que nos habían entristecido y nos habían dormido espiritualmente. Siempre es bueno hacer un balance de nuestra vida a la luz de la Palabra de Dios, para que nada quede guardado y oculto en nuestro corazón. Porque la verdad siempre nos hace libre.
San Juan 8:32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. 

Según el Drae:

Tristeza: Cualidad de triste.
Triste: Afligido, apesadumbrado.

Tentación: (Del lat. temptatĭo, -ōnis).
1. f. Instigación o estímulo que induce el deseo de algo.
2. f. Persona, cosa o circunstancia que la provoca.
3. f. Rel. Solicitación al pecado inducida por el demonio.




Yo no sé si a ustedes les sucede o tal vez les sucedió, pero a veces, las injusticias, las grandes pruebas, las luchas de la vida, una enfermedad, una situación familiar, etc. nos trae tal tristeza que sin darnos cuenta nos aislamos y hasta dejamos  un servicio determinado de Dios. O quizás nos encerramos en nuestro propio mundo, sintiendo que nadie nos comprende y que todos nos abandonan.
¡Eso es signo de que hemos dejado de velar en oración!
Nos está hablando de que hemos quitado nuestra mirada de Jesús y la hemos puesto en nuestro problema.

La tristeza nos duerme espiritualmente, nos agota emocionalmente y nos enferma el físico. Una persona triste es presa fácil del enemigo, en donde logra rodearla de amargura, de culpa, de resentimiento, entre otros.
La tristeza de lo vivido, o quizás de saber por lo que vamos a vivir, nos hace dormir espiritualmente, porque nos está haciendo mover en el plano natural y nosotros como cristianos nos debemos sacudir para movernos por medio de Cristo Jesús en el área sobrenatural, donde se rompen las cadenas, donde la angustia se va, donde está nuestra victoria, por el poder de su nombre. ¡Jesucristo es el Rey!!

Jesús exhortó a sus discípulos, les reprendió en no dormirse, en que se levantaran para que orasen y no entraran así en tentación.
Hay personas que lo único que relacionan la tentación es con lo sexual, o con una estafa, no sé, con cosas así. Pero mis hermanos/as, cuando nos viene la tristeza, viene la tentación de dejarlo todo, de mirar nuestro propio mundo, de dormir de tal manera para no exponernos otra vez.

Cuando nos viene una enfermedad, un problema familiar, una relación rota tal vez con un hijo, una falta de trabajo, un desengaño amoroso o en la iglesia, la tristeza hace nido en nuestro corazón; y si no acudimos a nuestro pronto auxilio en la tribulación, nos encontraremos dormidos.
Y cuando dormimos, no podemos velar en oración y es ahí donde el enemigo de nuestra alma se mueve, asechando nuestras vidas tratando de destruir nuestro hogar.

¡Qué en este día levantemos nuestros brazos al cielo y le pidamos a Dios, en el nombre de Jesús que la presencia del Espíritu Santo irrumpa de tal manera en nuestras vidas, despertándonos e inquietándonos para que así podamos velar en oración y no caer en tentación!



Padre en el nombre de Jesús te pedimos perdón por nuestros pecados, te rogamos que la presencia del Espíritu Santo esté rompiendo todo yugo de esclavitud en nuestras vidas y nuestros hogares.
Nos unimos como hijos tuyos clamando en este día y renunciamos en Cristo Jesús a toda tristeza, a toda puerta espiritual que hemos abierto y que nos ha ocasionado estar tristes y dormidos.
En este día, amado Dios clamamos por un avivamiento en nuestro corazón, en nuestro hogar y en toda nuestra familia.
Esperamos en Tí nuestra victoria, nos cubrimos con la sangre de Cristo Jesús, amén.

Con cariño: Tere.

¡Qué Dios te bendiga!