jueves, 19 de junio de 2014

"EMPEZANDO MI DÍA ASÍ.... SOLAMENTE CONTIGO"

Hola... ¡Qué Dios bendiga tu vida y tu hogar!
Hoy en Buenos Aires, Argentina, es un día muy, pero muy frío; me encanta pasar tiempo con Dios leyendo su Palabra, orando y pidiéndole al Espíritu Santo que me llene de su presencia.
Esta mañana, bien tempranito, comencé a leer el libro de 1 de Corintios, en el Nuevo Testamento y realmente me fue atrapando tanto, que no podía dejar de leer y meditar en cada  texto.



No sé cuánto hace qué no lees la Biblia o le orás a Dios; pero me parece que hoy es un buen momento para empezar de nuevo.
Siempre Dios por medio de su Hijo Jesucristo, te espera con los brazos abiertos, para cobijarte, amarte y enseñarte.
Hoy te voy a regalar este texto de 1 de Corintios para que lo medites, pero sería bueno que puedas leer toda la Palabra de Dios y dejar así que el Espíritu Santo traiga revelación de Dios a tu vida.

1 de Corintios 2:1 Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.
2:2 Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.
2:3 Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor;
2:4 y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,
2:5 para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
2:6 Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.
2:7 Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,
2:8 la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.
2:9 Antes bien, como está escrito:
Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
Ni han subido en corazón de hombre, 
Son las que Dios ha preparado para los que le aman.
2:10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
2:11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
2:12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,
2:13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.
2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
2:15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.
2:16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.


¡Más nosotros tenemos la mente de Cristo!!! 1 Corintios 2:16.

¿Está tu mente llena de la Palabra de Dios, de su presencia, o tal vez esté llena de cosas qué mirás o hacés qué lejos está de lo qué dice la Biblia y de lo qué Dios espera de vos en Cristo Jesús?

¿Cómo está tu vida, cuánto hace qué no lees la Biblia, ni orás?
¿Tal vez haya falta de perdón en tu corazón y está enfermando tu ser?

En Cristo está tu victoria, en Jesús está tu salida, si hoy te tomás un tiempo y meditas en todo el libro de 1 de Corintios, te encontrarás que la Palabra te enseña que todo te es lícito hacer, porque Dios te dio libre albedrío, pero no todo te conviene hacerlo.

Pedile a Dios en el nombre de Jesús en este día que derrame sobre tu vida sabiduría de lo alto, para que puedas ponerte a cuenta con Él y volver a su presencia, en obediencia, santidad y amor.

En este día, levantá tus brazos al cielo y decile a Dios con todo tu corazón:

Dios te necesito, reconozco que he pecado, por eso en el nombre de Jesús ahora me arrepiento de cada uno de ellos y recibo a Jesucristo como mi Salvador y el Señor de mi vida.
Te pido Dios en el nombre de Jesús que anotes mi nombre en el libro de la vida, cubro mi vida y mi hogar con la sangre de Cristo.

Espíritu Santo, por favor lléname de Tí hoy, deseo y necesito conocerte.
Padre Dios derramá de tu sabiduría en mi vida, llevo hoy cautiva mi mente a la mente de Cristo y renuncio a todo lo que me separa y me aleja de Tí.
En el poderoso y bendito nombre de Jesús... Amén. (Así sea)

Con cariño: Tere.

¡Qué Dios te bendiga!