miércoles, 7 de mayo de 2014

"A LOS PIES DEL MAESTRO"

Hola...¡Qué tengas un día bendecido en Cristo Jesús!
Estoy meditando el la Biblia, la poderosa Palabra de Dios y mientras leía, mi corazón comenzó a sentir inquietud sobre estar postrada a los pies de Jesús.
Medité en los siguientes textos bíblicos, por favor léelos conmigo...


San Mateo 15:30 Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó; 

San Marcos 5:22 Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies,

San Lucas 17:15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,
17:16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.
 


Cuando nos postramos a los pies de Jesús estamos reconociendo su grandeza y a la vez le estamos entregando nuestra necesidad.
Estas personas fueron a los pies del Maestro, con un corazón humilde y agradecido, con un corazón necesitado y reconociendo que solamente humillándose en su presencia y teniendo fe en Él, recibirían su milagro.

Te invito en este día, a que identifiques tu problema, tu necesidad y vayas a la presencia de Dios, en oración, con humildad de corazón, creyendo en Él, sabiendo que en el nombre de Jesús hay poder para recibir tu milagro. Porque la mano de Dios no se ha cortado aún, el Espíritu Santo está trayendo sanidad a tu vida en el nombre de Jesús.

¿Qué te parece si al igual qué hizo Jairo en San Marcos 5:22 te postrás a los pies de Jesús y le clamás por tu necesidad?
Porque Jesús siempre se compadece, siempre responde al que le sale al encuentro con un corazón humilde y necesitado.
Y por supuesto, al igual que hizo este leproso del libro de San Lucas, debemos postrarnos a los pies de Jesús dando gracias por todo, por lo que hace y por lo que hará.

Ahora te invito a que leamos juntos el siguiente pasaje bíblico...

San Marcos 5:34 Y Él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; vé en paz, y queda sana de tu azote.

Así como Jesús respondió a la fe de esta mujer que padecía por doce años de flujo de sangre así responderá a nuestra vida.
Esta mujer ante su necesidad, ante su dolor, su soledad, su sufrimiento, se postró en tierra y tocó el borde del manto de Jesús y Él sabiendo que su poder fue activado por la fe de esta mujer, restauró no solamente su vida, sino su alma. Esta mujer al encontrarse con Jesús había recibido salvación y sanidad divina.

Santiago 4:6 Pero Él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Según el Drae.
 
Soberbia: (Del lat. superbĭa).
1. f. Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros.
2. f. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás.
 
Humildad: Del lat. humilĭtas, -ātis).
1. f. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.
2 f. Sumisión, rendimiento.

Para reflexionar:
¿En qué condición se encuentra tu corazón cuándo le pedís a Dios, con soberbia o con humildad?
¿Cuánto hace qué no te postrás a los pies de Cristo?
 
¡Qué hoy sea un día en el qué puedas encerrarte a solas con Dios, rendir tu corazón a Él, darle gracias por darte la vida, postrarte con un corazón humilde, reconociendo qué le necesitás y dejando que su virtud sanadora inunde todo tu ser!
 
Con cariño: Tere.
 
¡Qué Dios te bendiga!