sábado, 19 de abril de 2014

"EN LAS MANOS DE DIOS"

En la Biblia podemos ver como en la palabra manos nos describe el carácter de Dios en el cuidado de nosotros, sus hijos.
Hay muchos versículos bíblicos que nos relatan que la mano es un instrumento de poder, de protección, de sanidad, de dirección y de consuelo.
La mano de Dios, es una mano protectora, una mano de un Papá que ama a sus hijos y los dirige por  el camino correcto.



Por ejemplo:

Podemos ver que la mano de Dios nos protege.
Salmo 91:11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.

12 En las manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.


La mano de Dios nos fortalece, nos guía, nos alienta, nos ayuda.
Isaías 41:10 No temas, porque Yo estoy contigo; no desmayes, porque Yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. 

La mano de Dios cambia nuestro lenguaje.
Jeremías 1:9 Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.

La mano de Dios siempre está extendida para bendecirnos.
Isaías 59:1 He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; 

La mano de Dios siempre nos sujeta y necesita tu sujeción.
San Juan 10:27 Mis ovejas oyen mi voz, y Yo las conozco, y me siguen,
10:28 y Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.


La mano de Dios está extendida para sanarnos, para obrar en nuestros imposibles, para darnos señales y maravillas por medio de Cristo Jesús.
Hechos 4:30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús

Las manos de Jesús nos muestra su amor y su sacrificio en la cruz.
San Juan 20:27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

En este texto vemos las manos en acción, las manos de Jesús mostrando su sacrificio por nosotros, habiendo dado su vida para que tengamos salvación y vida eterna, nos lleva grabados en sus manos, ese amor tan puro es para nosotros. Y luego las manos de Tomás, un hombre que necesitaba ver para creer y Jesús le invitaba a que ponga sus manos y toque las marcas de las heridas y lo incita a creer, a tener fe.

Lo mismo hace con nosotros hoy, Él nos tiene en sus manos, pero nosotros debemos tomarnos de Él.
Nada ni nadie nos puede arrebatar de las manos de Dios, por eso es necesario que identifiquemos qué nos pasa, para poder despojarnos rápidamente y así permitirle a Dios que nos tome tan fuerte de su mano que nunca más sintamos que caminamos solas. Él nunca nos suelta, somos nosotras las que le ponemos un límite, un basta, un no puedo, un no quiero.

Tito 2:12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente

Hay que renunciar en el nombre de Jesús y ser libres por medio de Él.

Hay que perdonar, para que Dios nos perdone, porque si no perdonamos nos estamos haciendo más que Dios. Ya que si Dios siendo Dios nos perdona a través de Jesús… ¿Quiénes somos nosotros para no perdonar?

Efesios 4:32 dice; “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”

Mateo 6:14-15, “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Hoy la mano de Dios está extendida sobre nosotros para salvarnos, sanarnos, libertarnos, restaurarnos, darnos nuevos comienzos, un nuevo amanecer en Él.

Extendé tu mano hacia Él porque Él la tiene extendida hacia vos, Él te ama y te anhela y desea obrar un milagro hoy, en tu vida, en tu corazón, en tu hogar y toda tu familia.


Mi mano extendida hacia ti.

Tengo mi mano extendida hacia ti.
Tomate bien fuerte de mi mano hoy.
Yo Soy tu Dios quien te ama y te cuida.
Tomate bien fuerte de mi mano y vení  hacia Mí.

¿Qué es lo qué anhela tu alma?
¿Cuál es la petición de tu corazón?
¿Qué necesidad tan grande invade tu vida?
¿Cuál es tu temor?

 ¿Acaso hay algo imposible para mí?
Claro que no, vení a Mí hoy.
Vení a mis brazos.
Dejá que te tome bien fuerte de tu mano
Y dame hoy tu corazón.
Yo Soy el que Soy.
Soy Jesús tu Salvador.
(Tere) 
 
Isaías 53:3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
53:4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
53:8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.
53:9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.
53:10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
53:11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.
53:12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores. 

Con cariño: Tere.