viernes, 14 de marzo de 2014

VIOLENCIA DE GENERO.... ¿QUÉ PUEDEN HACER OTROS?

¿Qué puede hacer una persona que intuye o sabe con certeza de la violencia en el hogar de un amigo, de un familiar, de una hermana de la iglesia, de un vecino, de una compañera de trabajo?
 
¿Qué hacer en caso de que alguien se acerque a contarnos acerca de la violencia que padece?





1- Tender puentes de acercamiento y comprensión.
Cualquier intervención de ayuda debe hacerse en un marco de verdadero interés por la persona, con mucho respeto y prudencia, ya que se trata de situaciones delicadas, a veces peligrosas y sumamente penosas para los que las padecen.

2- Creer el relato de la víctima.
En el caso de que alguien nos confíe el relato de su historia, en principio hay que creer. Generalmente, por desconocimiento del tema o por la angustia que puede causarnos, tendemos a minimizar, desconfiar, y hasta descreer totalmente lo que estamos escuchando. También debemos recordar que el agresor suele presentar una «imagen pública» muy distinta de la que presenta en su vida familiar, y esto hace aún más difícil la credibilidad del relato de la víctima.
 
3- Tener una actitud amorosa y contenedora.
Somos muy propensos a las soluciones fáciles o a los consejos rápidos, sobre todo —y justamente— cuando no sabemos mucho sobre una problemática o cuando nos sentimos angustiados frente a ella. Hay que evitar cualquier tipo de condena o preguntas que supongan la culpabilidad de la víctima (por ejemplo, algo muy común es preguntar: «¿Y vos que hiciste para que se ponga así, estás segura de que no lo provocaste?»). Estas actitudes muestran desconsideración e ignorancia y dan lugar al fenómeno de la «doble victimización». Mostrar amor, cariño y comprensión es algo que nunca puede hacer daño.

4- Brindar esperanza.
Por lo general se estima que, en promedio, pasan cinco años hasta que una mujer que padece violencia conyugal lo admite ante otro; a veces han transcurrido muchos más que cinco. Así, es lógico que la persona sienta que no hay solución para su sufrimiento. Es muy probable que haya perdido la esperanza de resolver su problema. Es vital, entonces, trasmitir la esperanza de un cambio que ha de ser gradual pero seguro porque Dios, no desea que las personas sufran violencia.
 
5- Asegurar la reserva.
La persona que confía su problemática a otra merece ser tratada con mucho respeto, y esto incluye la reserva, lo que no significa que el tema «muera allí». Se debe pedir el consentimiento de la persona para poder hacer conocer el tema a otros que puedan brindar ayuda efectiva para estas situaciones.

6- Acudir a personas que puedan ayudar específicamente.
Dado que es una temática particularmente complicada, a veces la mejor ayuda que un familiar, amigo o hermano puede brindar consiste en buscar los contactos y acompañar a la persona a los lugares de ayuda específicos que existen al respecto.

(Material extraído del Instituto Eirene Argenitna)

Cada vez que escucho a alguien decirle a la persona que sufre violencia de género que debe ir ya y denunciar....  yo tiemblo y mucho.
Y no porque no crea que no hay que denunciar, sino porque lo primero que debemos hacer es escuchar, creerle a la víctima y facilitarle el lugar o los teléfonos de las personas que sí están capacitadas para dar ese consejo.

¿Sabés por qué? Porque los profesionales evalúan todo el contexto de la víctima, porque la persona maltratada luego de la denuncia tiene que volver a su hogar y nadie se imagina lo que vive una persona en las cuatro paredes de su casa.
¡Claro qué hay qué denunciar, claro qué hay qué decir Basta a la violencia de género y salirse del círculo del mismo! Pero debemos ser sabios y recurrir a las personas que van a evaluar el riesgo que sufre la víctima y sus hijos.

Porque a veces queremos intervenir, damos el consejo de denunciar, pero luego nosotros volvemos a nuestros hogares, con nuestra vida, con nuestra rutina diaria y la víctima queda en el trato con su agresor, en el medio del ojo de la tormenta, sola y encima este hombre o quien fuera se enteró que ella contó lo que vive. Entonces su situación se agudiza, y el riesgo que corre su vida y la de su familia es mucho peor.

En cambio un profesional le va a facilitar a la víctima un montón de herramientas para que ésta pueda salir junto a sus hijitos de esa situación de encierro, maltrato y abuso.

Si padecés violencia, o conocés a alguien que está en una situación así, podés llamar los 365 días del año, las 24hs. de manera gratuita a los siguientes números...

ARGENTINA....

0800- 666-8537

Ó 144

Ó 911

También podés recibir información en las siguientes páginas....






A todas las mujeres que sufren violencia de género, deben tener en claro que ustedes no van a poder cambiar a sus parejas,  al agresor, ya que éste debe reconocer su situación y pedir ayuda.
Si después que te golpea te pide perdón, eso no significa que no lo va a hacer más, eso es parte del círculo de violencia.
 
Si padecés violencia rompé el silencio y pedí ayuda, siempre hay alguien cerca tuyo dispuesto a creerte, ayudarte, asesorarte, acompañarte y delegarte con personas especializadas para que puedas vos y tu familia salir de ese horror.
 
Pero nunca te olvides que hay alguien que te ama, que tiene todo el poder para hacerte libre de toda violencia, su nombre es Jesús y confiá que Él te guiará a las personas correctas para que te puedan ayudar.
Dios jamás, pero jamás, pensó para vos una situación así, Dios es amor y nada tiene que ver con los violentos.

Con cariño: Tere.

¡Qué Dios te bendiga!