miércoles, 2 de octubre de 2013

"UNA PALMERA LLAMADA TAMAR"

Esta mañana estaba pensando en la vida de  Tamar, una jovencita que fue violada y engañada por su propio hermano.
Ella era hija del rey David y tenía 15 años de edad, su padre  en ese entonces de la historia tenía 53 años de edad y Amnón hijo de David y hermano de Tamar tenía 22 años cuando se llegó a ella y la violó.
 
 
El nombre Tamar significa palmera y todos sabemos que ante una gran tormenta la palmera se dobla hasta el suelo pareciendo quebrar, pero luego se levanta y permanece erguida ante los ojos de todos los demás.

Creo que a muchas de nosotras nos queda bien este nombre, me parece que muchas veces ante las situaciones difíciles de la vida, nos hemos doblado hasta el alma para luego levantarnos en Cristo Jesús y ser más que vencedoras en Él y por Él.
Muchas veces hemos sido como una palmera, que vienen fuertes vientos, que nos doblan y que ante los ojos de nuestros enemigos parecería que no nos vamos a levantar jamás, pero luego llega nuestro oportuno socorro, la mano poderosa de Dios que nos levanta, nos restaura, nos sustenta y nos anima, para así ver cumplido su propósito en nosotras.

2 de Samuel 13:10 Entonces Amnón dijo a Tamar: Trae la comida a la alcoba, para que yo coma de tu mano. Y tomando Tamar las hojuelas que había preparado, las llevó a su hermano Amnón a la alcoba.
13:11 Y cuando ella se las puso delante para que comiese, asió de ella, y le dijo: Ven, hermana mía, acuéstate conmigo.
13:12 Ella entonces le respondió: No, hermano mío, no me hagas violencia; porque no se debe hacer así en Israel. No hagas tal vileza.
13:13 Porque ¿adónde iría yo con mi deshonra? Y aun tú serías estimado como uno de los perversos en Israel. Te ruego pues, ahora, que hables al rey, que él no me negará a ti.
13:14 Mas él no la quiso oír, sino que pudiendo más que ella, la forzó, y se acostó con ella.
13:15 Luego la aborreció Amnón con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: Levántate, y vete.
13:16 Y ella le respondió: No hay razón; mayor mal es este de arrojarme, que el que me has hecho. Mas él no la quiso oír,
13:17 sino que llamando a su criado que le servía, le dijo: Echame a ésta fuera de aquí, y cierra tras ella la puerta.
 



La historia de Tamar corresponde a una violación de incesto, su propio hermano arma un plan aconsejado por su primo, para poder abusar, maltratar, avergonzar y violar a la pequeña adolescente Tamar.
Ella fue violada sexualmente, emocionalmente, espiritualmente, todo su ser gemió ante tal crueldad.
 
Recuerdo el día que comencé a leer el libro "Mujer eres libre", siempre lo comento porque marcó mi vida, cuando lo comencé a leer hablaba de las violaciones, entre ellas comparte sobre Tamar y yo le dije a Dios:
__Pero sí yo nunca fui violada, no entiendo porque me mandás a leer este libro.
 
Y Dios puso estas palabras en mi corazón:
__Tere, no fuiste violada físicamente, pero sí espiritualmente, y esa violación espiritual, ese maltrato está haciendo daño a tu corazón.

Recuerdo que me arrodillé en mi cuarto, lloré, lloré de manera profunda, me dí cuenta cuán desengañada estaba con algunas autoridades espirituales que en vez de estar del lado de la gente que vive en santidad, apoyan a otros que están en pecado. Me dí cuenta que había sido violada espiritualmente, que me habían lastimado de tal manera que en lo profundo de mi corazón el dolor y el desengaño estaban trayendo tristeza y falta de perdón.
 
Entonces este texto bíblico resonó en mis oídos....

Hebreos 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Allí el Espíritu Santo me mostró que debido a esa situación había quitado los ojos de Jesús y vivía pensando en lo que me habían hecho, le pedí perdón a Dios, volví a poner los ojos en Jesús porque Él es mi ejemplo a seguir. Los hombres se equivocan, todo ser humano se equivoca, pero nuestro Señor Jesús jamás, Él es fiel, todo lo ve, todo lo sabe y a Él nos debemos.
 
Ese día pude perdonar a esas personas y de no haber leído ese libro, junto a la historia de Tamar, jamás me hubiera dado cuenta que había sido violada espiritualmente y necesitaba que Dios sanara las heridas de mi alma.
A veces andamos por la vida con situaciones y momentos que nos han marcado el corazón, pero dejamos todo tapado, preferimos que esté allí guardado porque si sale a la luz tenemos miedo que nos vuelvan a lastimar.
 
Pero gracias a Dios que saca a luz lo oculto, Él llega y con el amor de Padre nos levanta, nos habla y nos restaura.

No escondas en este día tu rostro delante de Dios, Él quiere y puede sanar tus heridas. No importa lo que los demás digan sobre vos, lo que vale es lo que Dios piense de tu vida y Él tiene pensamientos de paz, de bien y de bendición para todo tu ser.


No sé si tu vida ha sufrido alguna violación, pero de ser así, hoy es el día de poner otra vez tus ojos en Jesús o tal vez es el momento de poner tus ojos en Cristo por primera vez.
Dios nos perdona por medio de Jesucristo y nosotros tenemos la obligación de perdonar porque Él nos perdonó primero. Y no estoy hablando del perdón y de volver a ponernos bajo el dominio y/o maltrato de aquel o aquellos que nos dañaron, sino que estoy diciendo que tenemos que tener nuestro corazón libre de toda falta de perdón.
 
El perdonar nos abre puertas de bendición, el no perdonar abre puertas de maldición.
Puede ser que te pase como a mí, que no sabía que estaba eso en mi corazón, pero gracias a que el Espíritu Santo habló a mi vida, pude discernir lo que estaba allí guardado bien profundo, tan profundo que solo la mano divina puede llegar y sacarlo a la luz.

No hubiera podido salir de un montón de situaciones si no habría practicado el perdón y cuantas veces le digo a Dios que tal vez, tal o cual persona no sabe que me ha dañado y también pienso en que yo pude haber dañado a alguien, por eso es importante tener una relación personal con Dios, orar, hablar con Él, pedirle que nos ayude y nos guíe cada día, porque nuestra obligación como hijos de Dios es hacer su voluntad.



En este día te invito a que cierres tus ojos, a que le puedas pedir a Dios perdón por tus pecados, te animo a que perdones a quienes te han lastimado, a que también te perdones a vos misma y que dejes así que la unción del Espíritu Santo inunde tu corazón, trayendo la salvación, la sanidad y la restauración de Cristo sobre tu vida.
No te olvides que Dios es tu pastor, que nada te faltará y que en lugares de delicados pastos te hará descansar. Salmo 23.

Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!