martes, 29 de octubre de 2013

"PARA HOY OTRA MUJER ... LA SUEGRA DE PEDRO"

Hola... ¿Cómo están?

Esta mañana después de estar meditando en algunos Salmos, estuve leyendo en el libro de San Marcos sobre la suegra de Pedro.

Una mujer mayor, que se encontraba en la cama, enferma, con fiebre, sin poder levantarse y mucho menos poder atender a los demás.
 
 
 
San Marcos 1:29 Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan.
1:30 Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella.
1:31 Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía.



Hablarle a Jesús de alguien que está enfermo, o sufriendo, para que Él le tome la mano y le sane.
Llevar a Jesús a tu casa y decile que necesitan su toque divino.
Jesús siempre se acerca justo a tiempo, extiende su mano y obra milagros.
Son pensamientos que vinieron a mi mente cuando leí estos pasajes bíblicos.


Es interesante detenernos en estos textos bíblicos y observar que Simón después de estar en la Sinagoga con Jesús, lo invitó a su casa.
A veces observamos personas que al salir de la Iglesia se olvidan que su vida debe continuar con Jesús y lo dejan allí en un costado del Templo hasta el próximo domingo cuando se vuelven a congregar.
!A Jesús se lo debe llevar cada día en el corazón!

Simón no solo tenía un espíritu hospedador, sino que tenía un corazón sensible ante la necesidad. Él sabía que solamente Jesús podía obrar a favor de su suegra.

Vs.30 .... enseguida le hablaron de ella.

Quienes estaban allí, estaban unidos en la misma fe y sabían que Jesús siempre se conmueve ante la necesidad y no solamente eso, sino que en su nombre y con su presencia los milagros ocurren.

Nunca Jesús hace oídos sordos ante nuestra petición.
Él se acercó a la suegra de Pedro y la sanó. Él extendió su mano ante ella y la levantó, la sacó de su situación adversa y obviamente ella en gratitud le dio su vida, se postró ante Él  y le sirvió de corazón.


Para reflexionar:

¿Llevás a Jesús a tu casa cada día?

¿Estás rodeado de gente que comparte tu fe, se unen en creer qué verán la mano de Dios? ó ¿Estás rodeado de personas que te muestran lo negativo y te roban la fe?

¿Qué hay en tu hogar, en dónde  necesitás qué Jesús extienda su mano, te toque y te sane?

¿Cómo está tu corazón ante Dios... con gratitud y fe o con incredulidad y queja?

La fe te lleva a avanzar, a tomar tu milagro, la queja y la incredulidad te llevan a retroceder y a sumergirte aún más en la situación que está gobernando tu vida.

Tal vez tu físico, tus finanzas, tu familia, tus relaciones interpersonales, tu vida toda esté necesitando el toque divino del Maestro.

Hoy es el día para decir basta a tantas luchas y dificultades y pedirle a Dios que entre en tu habitación y allí en lo secreto le entregues aquello que está enfermo, para que Él extienda su mano y lo sane hoy, en el poderoso nombre de Jesús.

Con cariño: Tere.