lunes, 14 de octubre de 2013

"PARA HOY.... LA BELLA Y SABIA.... ABIGAIL"

Estoy más que feliz, porque desde que comencé a ver las vidas de algunas mujeres de la Biblia, mi corazón comenzó a encenderse más, con la pasión y el deseo de ser como ellas.
Cada día tenemos un arduo trabajo por cambiar y mejorar y sí bien a veces vienen esos vientos fuertes tratando de amenazar nuestro ser interior, al leer de estas preciosas damas que con amor a Dios, obediencia, santidad, valentía y fe conquistaron áreas que jamás hubieran imaginado.
Hoy les voy a compartir sobre la bella Abigail, ella olía a rosas, un perfume que sabía llevar muy bien.
 
 
Abigail era una mujer muy bella, muy sabia, muy inteligente, temerosa de Dios, de buen entendimiento.
 
1 de Samuel 25:3 Y aquel varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail.
Era aquella mujer de buen entendimiento y de hermosa apariencia, ......
 
Si leen toda la historia de Abigail, podrán ver que ella se levantó como intercesora y se presentó ante el Rey David, rogando piedad y misericordia por la necedad y maldad de su esposo y las consecuencias que esto traería.
 
Y cuando luego leí este texto bíblico.....
 
1 de Samuel 25:24 y se echó a sus pies, y dijo:
Señor mío, sobre mí sea el pecado; mas te ruego que permitas que tu sierva hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu sierva. 

Este pasaje me estremeció,  porque otra mujer más se echada a los pies clamando e intercediendo, poniéndose a la brecha a favor de....

Y luego al leer......

 
1 de Samuel 25:33 Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano.
 
Me estremecí en espíritu, el propio Rey David, estaba declarándola bendita, la estaba poniendo en un lugar de honor, en un lugar en donde reconoce que gracias a su intercesión él pudo ser libre de derramar sangre inocente. 

El esposo de Abigail se llamaba Nabal, que significa tonto y probablemente era por su necedad y falta de juicio.
Pero ella, fue a clamar directamente al Rey, ella se arriesgó, se postró, le adoró, le abrió su corazón, le confidenció su vida, le contó toda la verdad y clamó por misericordia.

El ejemplo de Abigail es para nosotras hoy en día.
Ir a los pies de Jesús, nuestro Rey, clamar por su misericordia, dejando que el Espíritu Santo nos guíe a la oración correcta y nos revele el plan divino.
Debemos levantarnos como Abigail y anhelar ser como ella, de buen entendimiento, sabia, prudente,  postrándose a los pies del Rey  con el corazón abierto pidiendo misericordia divina. Ella fue con la verdad, no ocultó nada, fue a interceder, a rogar, a humillarse y este rey la honra y la bendice.

En el versículo 37 y 38 vemos que Dios hiere a Nabal, su corazón desfallece y cae muerto.

Esto me habla de que nuestro Dios pelea la batalla, que ningún clamor nuestro lo ignora, que tiene todo el poder para derribar a nuestros enemigos espirituales. 
Debemos hoy humillarnos ante Dios, echándonos ante sus pies, con clamor, con intercesión a favor de.... y debemos saber que ninguna oración vuelve vacía.

Y luego de toda esta situación, Dios coloca a Abigail en el palacio real, siendo la esposa del Rey David. (vs. 39-42)

Hoy ojalá todas seamos Abigail, que nos postramos a los pies de Jesús, clamando misericordia, exponiéndole nuestro caso y sabiendo que Él nos dará la victoria, porque en el nombre de Jesús se tienen que caer todas las barreras que se han levantado en contra de nuestra vida y de nuestro hogar.

 
 ¡Vamos, no bajes los brazos, dejemos que la Abigail qué llevamos dentro, hoy vuelva a renacer en las manos de Dios!!
¡Por qué hoy es el día qué Dios nos pone su anillo y nos coloca en lugar de bendición!

¡Levantemos nuestros brazos al cielo y digamos con todo nuestro corazón....
Amado Dios heme aquí!

Con cariño: Tere.

¡Qué Dios te bendiga!