sábado, 5 de octubre de 2013

" PARA HOY.... MARÍA WOODWORTH ETTER"

Esta mañana sonó mi despertador temprano, igual que cada día hábil, justo en el horario que me levanto para que mi hijo vaya al colegio, pero hoy para mí no es un día hábil, sino por el contrario, aprovecho para descansar y levantarme un poco más tarde que los demás días de la semana.
Como estaba bien dormida, no entendí nada, no sabía si era viernes, lunes, etc.
Pero en un instante recordé que hoy es sábado, tomé mi despertador, lo apagué y me esforcé por dormir, pero fue inútil.
Mi corazón comenzó a latir más fuerte y un calor suave tocaba mi corazón, sentí que Dios me estaba invitando a levantarme a orar, como cada día que nos encontramos en este horario allí en mi cocina.
Inmediatamente y sin dudarlo, me levanté, me preparé algo caliente para tomar, tomé mi Biblia y algo en mi interior me decía que buscara un libro que ya había leído tantas veces, llamado... "Los generales de Dios"
Primero estuve  leyendo sobre la vida de Jesús, y luego tomé el libro y le pregunté a Dios en mi corazón, qué quería que leyera, inmediatamente el nombre de María Etter comenzó a resonar en mi interior.
Cada vez que paso por una dura prueba, luego mi ser sale fortalecido, y mi momento con Dios cambia, me hago más guerrera en oración, me apasiona aún más saber de la Biblia y tengo la necesidad imperiosa de pasar más tiempo a solas con el Espíritu Santo.

Y en estos días estoy en esa búsqueda inmensa de recibir más y más de Él.
Comencé a leer el libro sobre María Etter y mi corazón y mi espíritu fueron conmovidos en esta mañana de sábado.
Caí de rodillas en mi cocina, levanté mis brazos al cielo y con un corazón rendido ante Dios le oré, consagrando mi vida, deseosa de que el Espíritu Santo sea derramado sobre mi ser y mi hogar, aún más de lo que ya le hemos conocido.
Porque en estos días, desde lo profundo de mi corazón, le digo a Dios que tiene que haber algo más, que quiero conocerle más y más, que mi corazón y mi espíritu arden por estar en su presencia.

Te voy a compartir algunos fragmentos que estuve leyendo del libro y es muy posible que a lo largo de estos día lo siga haciendo.
Espero  que esta entrada, sea de bendición para tu vida y puedas hoy mismo levantar tus brazos al cielo y creer que a pesar de las luchas y dificultades, a pesar de las pruebas y de andar en un desierto, Dios siempre tiene más para tu vida y familia, Él abrirá las ventanas de los cielos sobre nosotros, lo sé y lo creo.

María Woodwoth Etter.... Fue una fiel amiga del cielo.
Ante el insistente llamado de Dios para que le sirviera, ella miró al cielo y dijo:
__Señor, yo no puedo predicar. No sé qué decir y no tengo educación.

Luego de que Dios le diera una visión, ella cayó rendida a sus pies y le dijo "SI", al llamado y le pidió que la ungiera con su poder.
Muchas mujeres que están leyendo este libro han sido llamadas por Dios para predicar. Has tenido visiones y unciones del Espíritu de Dios para ir a liberar los cautivos. Dios te ha hablado en el área de la sanidad divina, de la liberación, de la libertad en el Espíritu. Nunca permitas que un espíritu de religiosidad silencie  lo que el Señor te ha hablado.

Carta de María Etter para nosotras las mujeres.

 
"Mi querida hermana en Cristo, que al escuchar estas palabras el Espíritu de Cristo venga sobre ti, y te dé el deseo de hacer la obra que el Señor te ha asignado. Es ya tiempo de que las mujeres hagan brillar su luz; que saquen a la luz los talentos que han estado escondidos, arrumbándose; que los utilicen para la gloria de Dios, y que hagan con sus fuerzas lo que le viene a la mano hacer, confiando en que Dios les dará fuerzas, ya que Él ha dicho: Nunca te dejaré.
No digamos que somos débiles; Dios utilizará lo débil del mundo para asombrar a los sabios. Somos hijos e hijas del Dios Altísimo.
¿No deberíamos honrar nuestro elevado llamado y hacer todo lo que podamos para salvar a quienes están en el valle de la sombra de muerte? ¿Acaso Él no envió a Moisés, Aarón y María a ser vuestros líderes?
Barac no se atrevió a enfrentar al enemigo a menos que Débora liderara la caravana. El Señor levantó hombres, mujeres y niños que Él mismo eligió: Ana, Hulda, Ana, Febe, Narciso, Trifena, Pérsida, Julia, las Marías y las hermanas que colaboraban con Pablo.
¿Es acaso ahora menos digno para una muer trabajar en la viña de Cristo y en su reino, de lo qué era en ese entonces?

Fragmentos sacados del libro "Los generales de Dios", páginas 57 y 58.

Creo que Dios nos está llamando y en especial me quiero dirigir a aquellas mujeres que han sido juzgadas, que han sido atacadas, que han sido menospreciadas y que han sentido que sus vidas fueron probadas a fuego.
Amadas, El Espíritu Santo levanta bandera por nosotras, (Isaías 59:19).
Cada vez que Dios permite que seamos probadas de tal manera, es porque está trabajando en nuestro corazón, porque está llevando nuestras vidas a poseer la tierra que Él tiene preparado para cada una de nosotras.
El tema está en no dejar de orar, de leer la Biblia, de buscar en clamor y por medio del Espíritu Santo su bendita presencia. No perdamos la confianza en Dios.
No desmayemos, porque vienen tiempos en los que Dios estará confirmando el llamado que ha puesto en nosotras y nos ungirá de tal manera, que haremos proezas en Cristo Jesús.

San Mateo 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis;
llamad, y se os abrirá.
7:8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla;
y al que llama, se le abrirá
 
Este texto forma parte de mis preferidos, me moviliza en fe, sabiendo que Dios tiene sus oídos atentos a nuestro clamor. Estos versículos me elevan espiritualmente porque me motivan a no desmayar mientras estoy orando, porque me lleva a tener la convicción de que si pido, recibo, si busco le hallo y que si le llamo me abrirá, porque le estoy buscando con todo mi corazón.
 
Podemos ser cristianos y conformarnos a vivir una vida mediocre espiritualmente, o podemos ser cristianos y animarnos a pagar el precio para que la presencia del Espíritu Santo fluya en nuestras vidas.
Y si bien Jesús pagó un alto precio por nuestra salvación y sanidad, pero entiendo que hay más, hay una vida en el espíritu que debemos vivir porque ya Cristo nos abrió el camino, hay que vivir en santidad, en obediencia, en oración, en búsqueda de su Palabra, en rendir cada día nuestras emociones a Dios y dejar que tome el control de nuestro corazón.
!Hay qué clamar para qué la unción del Espíritu Santo sea derramada hoy en nuestro corazón!
Porque si su presencia no va conmigo, yo no me quiero mover.
Cuando cerramos la puerta de nuestra habitación, allí empieza nuestra conquista, porque en el orar está nuestra victoria, aumenta nuestra fe, allí Dios trabaja a solas con nosotras, saca a luz aquello que no le agrada, nos habla, nos capacita, se relaciona, nos anima, nos alienta, nos revela su plan divino y nos perfuma con su presencia para que destilemos su aroma en donde Él nos quiera llevar.
 
Con cariño: Tere.
 
!Qué Dios te bendiga!