viernes, 18 de octubre de 2013

"MARÍA.... LA MADRE DE JESÚS"

Hola... Cómo estás hoy?.... Espero que bien.

Estaba leyendo mi Biblia y sentí en mi corazón leer y publicar sobre otra de las grandes y maravillosas mujeres de la Biblia y en este caso me voy a referir a María, la madre de Nuestro Señor Jesús.


Te invito a que me acompañes a leer juntos el siguiente pasaje bíblico:




San Lucas 1:26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
1:27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.
1:28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
1:29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.
1:30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
1:31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
1:32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
1:33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
1:34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.
1:35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
1:36 Y he aquí tu parienta Elizabeth, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;
1:37 porque nada hay imposible para Dios.
1:38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.


El versículo 30 me emociona tanto, en primer lugar el ángel la llama por su nombre, le dice que no tema, eso puso paz en mi corazón y además le confirma que la gracia de Dios estaba sobre su vida.

Pienso en nosotras, en este tiempo que nos toca vivir, en donde muchas mujeres creen que ni Dios piensa en ellas, que ni las conoce, que jamás las usaría, que nunca hablaría con ellas, ni les encomendaría nada.
Si supieran mis amigas cuánto Dios nos ama, cuanto anhela derramar su favor, su misericordia y su gracia en nosotras.

Hoy tenemos las puertas de redención abiertas hacia la presencia de Dios, gracias a nuestro amado Jesús. Él pagó con su vida por la nuestra, para que tengamos salvación y vida eterna. Él nos reconcilió con el Dios Padre y nos deja aquí en la tierra al poderoso y maravilloso Espíritu Santo.
Y es este Espíritu Santo quien se acerca a nuestra vida y nos levanta, nos consuela, nos fortalece y nos revela el plan que Dios tiene para cada una.

El Espíritu Santo fue sobre María y ella quedó embarazada, hoy el Espíritu santo en el nombre de Jesús viene sobre nosotras y nos embaraza de un sueño, una visión, una meta, para que con Él y por Él lo podamos alcanzar y llevar a cabo.

En el versículo 38 nos deja en evidencia la humildad, respeto y reverencia de María, ella le contesta con total sumisión y entrega.... "He aquí la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a tu palabra"

Yo quiero tener un corazón así, un corazón que se humille, que se entregue por completo, sin medir las consecuencias, porque para ella su prioridad era servir al único Dios vivo y verdadero.

María nos dejó huellas que conducen a la voluntad divina.
Ella nos dejó ejemplo de obediencia, de humildad de espíritu, de amor, de fe, de devoción y de completa confianza.

Cuando leí  en el evangelio de San Juan 2.25 Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere.... Allí capté este gran consejo, hacer todo lo que Jesús nos enseña en su Palabra trae bendición, redención, perdón, sanidad, salvación, restauración, multiplicación, etc.

Y luego este pasaje se presentó a mi corazón...

San Juan 15:14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 

Y desde lo profundo de mi ser, rendida ante su presencia le dije a Dios que yo quería cada día de mi vida ser su amiga, que siempre y por siempre anhelo, quiero y me esfuerzo en hacer su voluntad.

Hoy tenemos como desafío imitar a esta maravillosa mujer, María la madre de Nuestro Señor Jesús.
Debemos seguir sus pisadas de humildad, servicio, amor y devoción al Maestro.
Debemos anhelar vivir tomadas de la presencia de Dios y permitirnos que ponga en nosotras una nueva visión, una visión de conquista, de sueños, de metas y así dejar que todo esto crezca en nuestro interior, hasta que en el nombre de Jesús lo demos a luz.

Valés mucho para Dios, valés tanto que cada día te sale al encuentro y te llama por tu nombre, cada día te mira en silencio esperando que vayas a su presencia y derrames tu corazón cual perfume grato ante sus pies.

Con cariño: Tere.

¡Qué Dios te bendiga!