miércoles, 9 de octubre de 2013

"HOY PODEMOS SER COMO ELLA.... RADIANTE COMO LA LUNA"

Allí estaba ella, una hermosa mujer, sentada en un jardín leyendo la Biblia y contemplando las flores que lucían tan hermosas a su alrededor.
Seguramente pensaría que si Dios se ocupaba de ellas cuánto más lo iba hacer con su vida y con los que lo necesitaran.
Hoy les voy a compartir la historia de esta gran mujer, su nombre es Febe.

Febe: Significa pura o radiante como la luna.


Muy a menudo me gusta compartir sobre esta mujer, porque no solamente Febe servía a Dios con un rol determinado en la iglesia siendo diaconisa, sino que Pablo hace  mención especial de que ella era una mujer que ayudaba a todos inclusive a él mismo.

Romanos 16:1 Os recomiendo además nuestra hermana Febe,
la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea;
16:2 que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos,
y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros;
porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo.
 
 
 
Febe brillaba con su encanto y servicio y también brillaba porque la luz de Jesús estaba con y en ella.
Ella tenía un corazón lleno de hermosas flores, porque siempre destilaba de su interior bellos aromas que con su presencia y caridad perfumaba la vida de los demás.
Me imagino la infinidad de veces en la que Febe extendía su mano dadora  al necesitado y nadie, pero nadie se enteraba; porque ella tenía bien en claro a quien servía, ella era una sierva del Dios Altísimo y no buscaba recompensa de ningún hombre.
 
Pero como Dios todo lo ve y nada se escapa de su misericordia, en el momento oportuno exaltó a Febe; la puso en lugar espacioso, porque no era fácil ser mujer y que te reconozcan el liderazgo.
 
Pero como mujer, también pienso que muchas veces ella debía estar cansada, tal vez pensando que muchas veces no brillaba como Dios o como los demás esperaban.
Y me la imagino volviéndose a levantar, diciendo que todo lo podía en Jesús que era su fortaleza y su motor de vida.
 
Tal vez muchas veces nosotras hemos brillado y alumbrado en el medio de la oscuridad la luz de Cristo para que otras personas puedan acercarse a Él, pero quizás algunos gigantes se aparecieron a nuestra vida y nos quisieron tapar con una nube de oscuridad, haciéndonos sentir que ya no brillamos como antes.
 
Hoy mi anhelo es alentar la vida de cada mujer, es decirte que podemos ser mujeres puras y/o radiantes como la luna, así como era Febe.
Hoy creo que nos queda lindo llamarnos Febe, hoy vale la pena ponernos de pie por dentro y dejar que la presencia del Espíritu Santo vuelva a encender con su presencia nuestras lámparas.
Porque tal vez algunas estén vacías y  solamente el poder sobrenatural de Dios puede volver a colocar esos rayitos de sol, esa pureza interna, esa luz cuan luna radiante que transforma nuestra vida y nuestro corazón.


 
San Mateo 5:14 Vosotros sois la luz del mundo;
una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
5.15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.


Dejemos que hoy Dios nos toque con su presencia y encienda en nosotras ese deseo de volver a empezar, de alumbrar, de sentir que sí podemos en Cristo que es nuestra fortaleza.
Dejemos que nuestras lámparas sean llenas de su presencia divina, que su favor y su amor nos restaure y nos levante.
Porque es tiempo ya de decirle basta a las mentiras del diablo....!Sí qué se puede volver a empezar en Jesús! !Sí qué Dios se complace en sus hijas y las pone en lugar de honra y servicio! !Sí qué siempre se vuelve a brillar por medio de la luz divina de nuestro Señor Jesús!!

 
Me escriben muchas mujeres y a ellas les quiero regalar esta palabra, a estas mujeres que se sienten cansadas, abatidas, sin fuerzas, que sienten que se han equivocado o tal vez la culpan de algo que nunca hicieron. Puede ser que muchas mujeres están sumergidas en depresión y dolor, para ti mujer, para ti hoy te regalo esta palabra, para esa Febe que se apagó en tu corazón y qué Hoy Dios está sacando a la luz para que vuelvas a brillar por medio de su amor y poder.

 

Isaías 60:1 Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz,
y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. 
 
Con cariño: Tere.
 
!Qué Dios te bendiga!