martes, 1 de octubre de 2013

"COMO HULDA Y ESTER... ASI DEBEMOS SER"


Hola... ¿Cómo están hoy?

En Buenos Aires, tenemos un día frío, nublado y con nieblas, es una mañana propicia para compartir juntas los que Dios puso en mi corazón en este día.
Estaba tomando mis mates calentitos, mientras leía mi Biblia, y de repente sentí en mi corazón comenzar a estudiar y a escribir sobre las mujeres de la Biblia.

Aquellas que nos dejaron huellas de victoria, de valentía, de bendición, de búsqueda, de valor y de pasión por Dios.
Hoy brevemente les voy a compartir sobre Hulda y sobre Ester y deseo que en este comienzo de mes, Dios nos bendiga, nos levante como mujeres sabias, nos capacite para llevar nuestra vida, nuestra familia y todo lo que hagamos conforme a su voluntad.

 
 
 
Hulda:
 
2 de Reyes 22:14 Entonces fueron el sacerdote Hilcías, y Ahicam, Acbor, Safán y Asaías, a la profetisa Hulda, mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las vestiduras, la cual moraba en Jerusalén en la segunda parte de la ciudad, y hablaron con ella. 
 
El nombre Hulda, viene de la raíz hebrea que significa "Cheled", que quiere decir deslizarse velozmente.
Quizás el nombre refleje la rapidez mental que poseía Hulda y su habilidad para discernir el plano espiritual, de manera correcta y rápida.
Era una mujer instruida, los propios sacerdotes fueron a ella para consultarle, esto me habla de una mujer sabia y  sobre todas las cosas llena del Espíritu Santo de Dios.
Ella fue usada por Dios para dar a conocer su juicio y su profecía, evidentemente era de buen testimonio, ella dependía totalmente del favor y de la gracia de Dios.
La vida de Hulda nos enseña que Dios usa a las mujeres, que sus dones, están sobre sus hijas, que su unción está sobre nosotras, que no importa en donde estemos, que mientras seamos de buen testimonio y llenas del Espíritu Santo Dios va a romper cualquier barrera y a su tiempo nos usará.
Hulda era profetisa, era una mujer que Dios usaba para dar su mensaje divino, tenía comunión íntima con Dios, tenía su oído afinado a su voz, ella se deslizaba velozmente espiritualmente porque sabía que nada tenía humanamente, sino que su seguridad venía solamente de Dios.
 
¡Qué hoy podamos ser cómo Hulda, rápidas en discernir, veloz en nuestra oración, qué Dios sepa que somos mujeres, sus hijas, las cuáles puede usar porque nuestra vida está rendida a Él!
 
 
 
 
Ester:
 
Ester  2:7 Y había criado a Hadasa, es decir, Ester, hija de su tío, porque era huérfana; y la joven era de hermosa figura y de buen parecer. Cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la adoptó como hija suya. 
 
Ester era una jovencita huérfana, una muchacha judía, adoptada por su tío, era una chica común, que seguramente por su condición nadie diría que terminaría siendo reina. Ante los ojos humanos, no tenía un buen porvenir.
Pero ella guardó y atesoró en su corazón las prioridades divinas y Dios ejecutó en ella su propósito, no solamente para bendecirla, sino para que sea de bendición a los demás, en este caso a su pueblo.
 
Ester viene del hebreo que significa "Hadasa", que a su vez significa "Mirto", haciendo alusión a la belleza de esta planta. Esta jovencita no se marchitó, ni siquiera cuando confrontó la muerte.
En el idioma persa, Ester significa "Estrella", así que podemos ver como Ester le hace honor a este nombre, brillando con su belleza, con su gracia y con su manera de ser en medio de las difíciles circunstancias que la rodeaban.
 
Ester era muy bella, pero ella no puso su confianza en su belleza para llegar a ser reina y conseguir el favor del rey para bendecir a su pueblo; sino por el contrario, ella depositó su confianza en Dios, priorizó los recursos divinos, evidentemente la llenura del Espíritu Santo desbordaba en esta mujer, dándole encanto, sabiduría, pasión, astucia para saber esperar, fe, valor, valentía, y gracia.
Ester era muy valiente, porque expuso su propia vida por los demás, ella dejó a un costado todo su ser, para entregarse a favor de su pueblo.
Tenía una meta, sabía que Dios la había puesto en ese lugar y que nunca se vuelve atrás cuando Dios te llama y te encomienda una tarea.
Ester dejó huellas de perseverancia, de valor, de visión, de sujeción, de fe, de obediencia, de humildad,  de poner los ojos en lo espiritual y nosotras debemos ser mujeres que nos debemos levantar y seguir sus pisadas.
 
Debemos saber que así como Ester fue apartada y ungida para presentarse ante el Rey; así el Espíritu Santo trabajará en nosotras. Él nos apartará, nos rodeará con su unción, nos perfumará con su aceite, nos dará discernimiento, nos revelará el plan divino y luego que seamos refinadas como el oro, nos colocará en el lugar que tiene preparado para cada una de nosotras.
 
No desmayemos mis amadas, aunque a veces vengan grandes luchas, aunque a veces tengamos ganas de bajar los brazos, no dejemos que nuestra fe y nuestra confianza en Dios se vayan de nuestro corazón.
Porque Dios tiene planes de bien para nosotras y para nuestro hogar. (Jeremías 29:11 -13)
 
Jesús es el Rey de Reye y Señor de Señores, Él dio su vida por la nuestra, para que tengamos salvación y vida eterna. En Él somos más que vencedoras y nada se escapa de los ojos de Dios, Él mira nuestro corazón, a Él no le es ajeno nuestro clamor.
 
He pasado y paso por grandes pruebas, pero cuando miro hacia atrás veo como la mano de Dios me ha sostenido, como ha sido fiel conmigo. Me doy cuenta como Dios trabajó en mi corazón, porque cuando tenemos un llamado para servirle, siempre El Espíritu Santo nos va a ir moldeando, siempre va a podar nuestro corazoncito, va a quitar aquellas ramitas secas y la verdad que muchas veces eso duele.
Pero a la hora de tener a una mujer delante mío, que me comparte sus luchas y sus problemas, me doy cuenta que no solo le estoy escuchando y dependiendo de Dios para ayudarle, sino que mi corazón ha sido tan moldeado por Dios que puedo oír con la sensibilidad que debemos tener para poder ponernos en Cristo Jesús en el lugar de la otra persona.
 
 
 
Hoy comienza el mes de octubre, voy a seguir publicando a lo largo de este mes, sobre más mujeres de la Biblia, aquellas que debemos imitar.
 
Pero el desafío que tenemos por delante es cerrar la puerta de nuestra habitación, levantar nuestros brazos al cielo en actitud de fe  y dejar que la presencia de Dios nos inunde, nos llene con su Santo Espíritu y trabaje en nuestro interior, para sacar todo aquello que no le agrada y poder así ser mujeres sabias, entendidas, fuertes en espíritu, libres del temor y la culpa, sanas en todas las áreas y llenas de la gracia de Dios.
 
Con cariño Tere.