jueves, 19 de septiembre de 2013

TERE...¿ QUÉ ESTÁS HACIENDO DE CENAR?

!Hola!! ¿Cómo están?... Espero y deseo que bien.
En Buenos Aires, ya son un poco más de las 20:30hs. y estoy haciendo la cena.
Seguramente se preguntarán...
__¿Qué estás cocinando Tere?
__Bueno estoy haciendo pollo al horno, nada elaborado, simplemente al horno y listo el pollo, ja,ja.


No me destaco en la cocina y mi familia y quienes me conocen lo saben bien!!!
Pero en fin, no soy tan perfecta verdad.... algún defecto tenía que tener, ja, ja.

Como ya les vengo contando que estoy buscando más de la presencia de Dios en mi vida.
A veces determinadas situaciones nos llevan a agotarnos, aún en oración.
Oramos y oramos y oramos y al final estamos cansados y sin fuerzas.
Entonces me doy cuenta que paso horas luchando en oración como si yo tuviera el poder de cambiar algo como Tere.
Muchas veces les conté que el texto de Filipenses 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, lo había convertido en todo lo puedo en Tere, pero al final del día mis fuerzas decían lo contrario. Y tengo tendencia a emocionarme y guerrear en oración y está muy bien que así sea cuando somos guiados por el Espíritu Santo.
Pero hoy quiero ir un poquito más allá y quiero que pensemos en las veces que vivimos orando, declarando, decretando, atando, soltando, etc. y al final nos sentimos tan desanimados que pensamos que Dios no nos oye.
La Biblia dice que muchas veces no tenemos porque no pedimos, también nos enseña que su pueblo perece por falta de conocimiento, también podemos ver que se nos manda a orar y ponernos en la brecha por los demás y así podría enumerar un montón de situaciones.
Pero hay un texto que muy frecuentemente queda olvidado debido a la ansiedad que tenemos cuando queremos que Dios responda ya y de manera súper urgente a lo que nosotros le pedimos.
¿Saben cuál es el texto?

San Juan 4:23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad;
porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 

Así quiero ser yo siempre, una adoradora apasionada por mi Dios, que le adore en Espíritu y verdad a pesar de cualquier situación que me toca vivir.
Esta mañana me arrodillé clamando al Espíritu Santo y le dije:

__Señor no quiero que ni un rincón de mi corazón  se levante Tere. Por favor entrónate en mí, te amo amado mío y te doy las gracias porque siendo un Dios tan santo, te relacionas con nosotros.
Gracias amado mío, gracias Jesús porque vos sos el único mediador entre Dios y los hombres.



 
Hoy estuve meditando en el libro de Job y sinceramente tocó tanto mi corazón este libro.
Ver la grandeza de Dios, leer sobre el dominio de Dios sobre todas las cosas, ver las dificultades que pasó Job, siendo un hombre temeroso de Dios y luego poder entender que todo ayuda a bien, ya que este hombre llegó a conocer a Dios cara a cara, de una manera que jamás hubiera imagina en su vida.
 
El pasar por duras pruebas nos va moldeando, primero podemos ver que muchas veces la ansiedad, la queja, la culpa y todo un cóctel de diferentes sensaciones nos invaden.
No podemos entender qué hicimos mal, por qué justo nos pasa eso, sentimos hasta muchas veces como si Dios no nos escuchara.
Pero sin embargo es cuando más comenzamos a clamar, más nos tomamos de Dios y más miserables nos sentimos.
Y es allí que el Espíritu Santo comienza a poner manos a la obra en nuestro corazón y saca a la luz tal vez reacciones o temores que ni pensábamos estaban allí.
!Qué importante es en esos momentos tener personas qué nos acompañen en la fe e intercedan a nuestro favor!

Hoy después de orar, de adorar a Dios, de rendirme una vez más ante Él, Dios me regaló el siguiente texto bíblico y yo se los quiero regalar a ustedes.
 
Jeremías 29:11 Porque Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
29:12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a Mí, y Yo os oiré;
29:13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.
 
Le di tantas gracias a Dios, porque sentí tanta paz al saber que está escuchando mi oración, que no es en vano que le clame noche y día, que me levante a la madrugada y me ponga de rodillas buscando su gloria.
Le dije Señor, sé que vas a obrar en cada uno de tus hijos que te buscamos de corazón, que te invocamos, que te clamamos sabiendo que Tú nos oyes y tienes todo en control.
 
Quiero regalarles esta palabra de Jeremías, a aquellas personas que me escriben y que están pasando situaciones límites. No se desanimen, vale la pena clamar y no bajar los brazos en oración, porque  Dios siempre responde, a su tiempo y bajo su voluntad, Él sabe que es lo mejor para nosotros y sé que nos está sacando buenos, tan buenos, que estamos siendo refinados como el oro.
 
Bueno, se me va a quemar el pollo, ja,ja, Dios les bendiga y gracias por tanto cariño que me envían en sus mensajes, a la brevedad estaré respondiendo a cada uno de ellos.
 
Con  cariño: Tere.
 
!Dios les bendiga!