lunes, 23 de septiembre de 2013

"TAL VEZ NO SEA SOLO UNA MANO SECA..."

Este fin de semana estuve meditando en la Biblia, la Palabra de Dios, como lo hago cada día de mi vida; y de manera particular el texto de San Mateo 12:13 quedó dando vueltas en mi cabeza.

San Mateo 12:13 Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano.
Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra.



Me quedé pensando en aquellas áreas de mi vida y de mi familia, en la cual tal vez tenga que extender a Dios para que en el nombre de Jesús las sane y le de vida otra vez.
Pensé en todas las peticiones que me envían en donde se encuentran igual que en este texto que les compartí, con una mano seca y con el deseo inmenso de extenderla ante Dios para que les sane.
Con el trajín diario, con el paso de los años, con las diferentes situaciones que se nos presentan en la vida, es muy probable que todo lo vayamos dejando a un costado sin solucionar y sin reparar que por más que las ignoremos, siguen estando allí, secándose con el tiempo y necesitando la mano de Dios para restaurar y sanar cada herida, cada vida y cada familia.

Hace desde el sábado que le digo a Dios:
__ Señor... todo aquello que está seco en mi vida, mi familia y en cada petición que me envían, por favor en el nombre de Jesús te las extiendo ante Ti para que les sanes, les restaures y les llenes con tu Espíritu Santo.

En este comienzo de semana te pregunto:

¿Hay algo en tu vida qué está secándose o tal vez ya está seco?

¿Hay quizás  falta de perdón en tu corazón, alguna enfermedad, algún problema familiar, interpersonal, o quizás tu incredulidad te está llevando a tener una vida sin sentido, sumergida en el dolor y sin movilidad para desarrollarte normalmente, cómo le pasaba a este hombre de la mano seca?

¿Sentís seca el alma, tu físico, tu corazón y tu espíritu?

El desafío para este comienzo de semana es que puedas identificar todo aquello que está seco en tu vida, familia y en donde te movés y puedas extenderlo ante Dios al igual que lo hizo hace más de 2000 años atrás este hombre de la mano seca, allí en el libro de San Mateo.
Este hombre no dudó, se paró frente al Maestro, creyó en Él y extendió su problema ante la presencia divina de Jesús y su mano y por ende toda su vida fue restaurada y sanada.

Te regalo esta Palabra, para que la atesores en tu corazón, para que creas que es para vos también y para que puedas ponerla por práctica, para que encuentres en Jesucristo, salvación, sanidad y descanso.

San Mateo 11:28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar.
Esta mañana tempranito, luego de seguir leyendo la Biblia y de orar, le escribí a Dios estas palabras pensando en mí y pensando en vos, son palabras que salieron de lo profundo de mi corazón, te invito a que las tomes para tu vida y puedas en este día derramarlas ante su presencia.
 
 
Señor...
Extendemos ante Ti nuestra vida.
Todo lo que tenemos y somos es para Ti.
Te rogamos que le des vida a nuestra vida.
Y que sanes todo lo que está seco en nuestro corazón.
Sabemos que Tú eres nuestra esperanza.
Nuestro renuevo y nuestra confianza.
El que nos ayuda a seguir.
Sabemos que Tú nos amas y nos respondes.
Que tu unción nos abraza, cuando clamamos a Ti.
Señor...
Extendemos nuestra mano seca.
Sea cual fuera el problema, sabemos que Tú obrarás.
Y tocarás nuestra vida, nuestro hogar y nuestra familia.
Porque Tú eres El Gran Yo Soy...
El Amado y El Deseado.
El que dio su vida.
Para que en Ti tengamos salvación, sanidad y paz.
 
Te amamos, henos aquí.
 
Con cariño: Tere.