lunes, 8 de julio de 2013

¿QUÉ HACES AQUÍ HIJA...?

Hola mis amadas amigas, esta mañana estaba meditando en el libro de Reyes, en el Antiguo Testamento de la Biblia, la Palabra de Dios.
A lo largo de mi andar cristiano, mi Dios ha usado este libro para alentarme y sacarme de la cueva en la que me había metido, debido por algún problema, o por el simple motivo de darle lugar al temor.
La historia de Elías, refleja muchas veces nuestra propia vida, en donde Dios nos ha usado y hemos visto la mano poderosa de Dios moverse a nuestro favor; y sin embargo debido a algún inconveniente, comenzamos a ver a nuestros enemigos espirituales como enormes gigantes los cuales sin darnos cuenta nos van llevando a encerrarnos en cuevas oscuras de temor, ansiedad y desánimo.

Me impacta leer que Elías con su temor y su cansancio, caminó y caminó un día por el desierto, con lo que eso implica, para llegar al Monte de Sión, allí justo en el lugar Santísimo, en la intimidad diaria en donde debemos estar.
A veces pensamos que Dios nos va a tocar con su dedo y se va a desatar un gran viento recio que va a hacer desaparecer a todos nuestros enemigos y que de repente todo está en calma para que nosotros podamos pasar y así descansar.
Pero en realidad aquí vemos a un Dios que se acerca a su hijo, con amor, con compasión, viendo su corazón cansado y temeroso, sabiendo que ha buscado su rostro, ha librado obstáculos  y que sabe que su único socorro viene de Jehová. Elías le había creído las amenazas de Jezabel, después que Dios lo había usado en gran manera, ahora el temor había entrado a su corazón y su cansancio extremo lo había hecho huir.
Pero me da tanta paz saber que Dios siempre nos sale al encuentro y nos protege.
Mientras iba por el desierto Jehová envía a un ángel para que le sustente, pero cuando está ya en el Monte de Horeb, allí metido en su cueva de temor, de cansancio, de inseguridad, de querer bajar los brazos, allí justo allí Dios entabla una relación amorosa de Papá a hijo.
Le habla, le pregunta que hace allí, toca su corazón, le muestra su poder, pero recién en ese  silbo  apacible se muestra ante Elías.
A veces pensamos que Dios va a obrar de una manera espectacular, que nos va a sacar de nuestra situación con efectos luminosos, rayos y truenos, para que todos vean que Dios está con nosotros y para que nadie más se atreva a tocarnos.
Pero he aprendido y lo sigo aprendiendo cada día, que en mis momentos más difíciles, el único lugar para mi victoria es allí en el Monte de Sión, es cerrada la puerta de  mi habitación, en donde nadie me ve.
Y allí en ese silbo apacible, el Espíritu Santo de Dios, habla a mi corazón y me dice:
__Tere... ¿Qué hacés aquí?

En este día, tal vez te encuentres como Elías, encerrada en una cueva, con temor a salir, con deseos de que Dios te lleve a su presencia para así terminar con todos los problemas que rodean tu vida.
Pero tengo una noticia para vos y para mí, aún Dios no ha terminado su obra con nosotras, aún tiene muchos planes para nuestra vida y nuestra familia.

1 de Reyes 19:9 Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?
19:10 El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.
19:11 El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto.
19:12 Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.
19:13 Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?
 


!Qué interesante ver en este texto qué Dios lo invita a Elías a salir fuera de la cueva!!
Dios no lo toma del brazo y lo saca, Dios no lo amenaza que si no sale no va a sacarlo de allí, no, no y no. Simplemente Dios se relaciona con él, le habla a su corazón, le pregunta que le pasa, que está haciendo allí y luego lo invita a salirse de ese lugar oscuro, lo invita a moverse en fe y cuando Elías sale, allí Dios comienza a revelar su poder, tomándose todo su tiempo, le va enseñando que en la intimidad, allí en ese silbo delicado, el Espíritu Santo comienza a manifestarse y amadas amigas, cuando la gloria de Dios se revela ante nosotras, tenemos que hacer como Elías, cubrir nuestro rostro, porque su poder es tan grande que su santidad, su unción y su gloria, manifiestan cuan pecadores somos y cuan grande y maravilloso es Él.

En  este comienzo de semana, Dios nos está diciendo...


__ Hijas amadas... ¿Qué hacen aquí?...
Salgan de la cueva, porque aún no han visto nada.
Salgan de la cueva y busquen mi rostro en el silbo apacible, hagan silencio en mi presencia, porque todo el que me busca en el secreto, me he de revelar y aumentaré las fuerzas como las de un búfalo y serán testigos de mi gloria, mi poder y mi bondad.





Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!