viernes, 5 de julio de 2013

"PARA TÍ MUJER... UNA DULCE PALABRA DE ALIENTO"

Cuantas veces el cansancio, el juicio de los demás, los problemas y las injusticias rodean nuestra vida, dándonos ganas de bajar los brazos y nos llevan a no tener ese incentivo para seguir avanzando.
A veces pasamos por desiertos tan intensos que quedamos desconcertadas, mirando a nuestro alrededor, observando que quienes estaban a nuestro lado desaparecieron.

Pero a lo largo de todos estos años entendí que en el desierto se va sola, porque Dios se encarga de quitarnos aquellas muletas en las cuales nos apoyamos y por consiguiente no nos animamos a tomar nuevos desafíos, porque así nos sentimos seguras, pero en realidad el temor y la angustia nos van tendiendo la red.
Aquellas mujeres que servimos a Dios, mucha veces sentimos que perdemos las fuerzas, ya que no es fácil ser mujer y llevar la Palabra de Dios; y no porque Dios sea complicado o no nos respalde, sino porque tenemos que enfrentarnos en algunos lugares al machismo de muchas personas.
Si supieran las veces que me sentí que quedaba sin fuerzas, seguramente muchas de ustedes estarán diciendo que les pasó o les pasa lo mismo.
Pero siempre he sentido la voz de Dios hablando a mi corazón citándome este texto bíblico:

Hebreo 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
12:3 Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.
 


La Palabra de Dios siempre es refrescante para nuestra alma y a través de estos versículos entiendo que cuando el temor, la autocompasión, la culpa, el desánimo, la falta de fe, el llanto, la angustia, el dolor, etc. vienen a mi vida haciéndome sentir en un pozo oscuro, es porque quité mis ojos de Jesús. Él nos fortalece, nos levanta el ánimo, nos llena del gozo de su salvación.
Es importante que analicemos nuestra vida y entreguemos en las mano de Dios todo aquello que nos agobia y nos quita la paz.
Hoy quiero alentarte a que rápidamente puedas despojarte de todo esto y así puedas ser como Ester, aquella jovencita que se apartó para ser ungida y presentarse ante el rey.

Ester 2:12 Y cuando llegaba el tiempo de cada una de las doncellas para venir al rey Asuero, después de haber estado doce meses conforme a la ley acerca de las mujeres, pues así se cumplía el tiempo de sus atavíos, esto es, seis meses con óleo de mirra y seis meses con perfumes aromáticos y afeites de mujeres, 
2:13 entonces la doncella venía así al rey. Todo lo que ella pedía se le daba, para venir ataviada con ello desde la casa de las mujeres hasta la casa del rey.

Y así debe ser nuestra vida, apartarnos en intimidad con el Espíritu Santo para ser perfumadas con su aceite, rociadas e inundadas con su presencia, dejando que en esa intimidad Él trabaje en nuestro interior y nos lleve a conquistar en el plano sobrenatural lo que tiene preparado para nuestra vida y familia.
Si no pasamos tiempo a solas con Dios, vamos a ser como las ondas del mar que van de un lado a otro, que llevan pura espuma y que se disipan ante los ojos de los demás.
Siempre digo que quiero ser primero como la Reina Ester, para luego ser como la jueza Débora, (Jueces 4 A.T.) que estaba llena de sabiduría y que con la autoridad del Espíritu Santo iba al frente de batalla, viendo con los ojos de la fe.

En este día te aliento y me aliento a que nos despojemos de todo peso que nos acedia, a que corramos rápidamente a los brazos de Dios, renunciando en el nombre de Jesús a todo aquello que ata nuestra vida y que levantemos nuestros brazos al cielo en actitud de fe, pidiéndole al Espíritu Santo que nos llene de su presencia y que derrame de su avivamiento sobre cada una de nosotras y nuestro hogar.
Te invito a que le digamos a Dios estas palabras:


 

Señor rodéanos de tu presencia en este día.
Y llénanos de tu aceite, de tu perfume y de tu miel.
Úngenos con tu renuevo y sé nuestra fortaleza hoy.
Guíanos a tu presencia y aumenta nuestra fe.
Y perfúmanos con tu aceite, así como lo hiciste con la reina Ester.
Prepara nuestras manos para la conquista, oh Dios.
Y úngenos al igual que Débora con el río de tu unción.
Y danos de tu sabiduría divina, para no ser mujeres necias.
Sino que como la mujer sabia, que podamos edificar nuestro hogar.
Señor en este día, haznos amantes de tu verdad.
Aumenta nuestras fuerzas, derrama de tu fe y danos de tu autoridad.
Por eso aquí estamos tus hijas adorándote en espíritu y verdad.
Declarando que Tú vives y reinas y que pronto Jesús.... Tú volverás.
Te amamos.

Isaías 40:28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.
40:29 Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
40:30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;
40:31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.  
 
 
Con cariño: Tere.
 
 
!Qué Dios te bendiga!