jueves, 18 de julio de 2013

"CUANDO NOS ENFERMAMOS..."

Cuando pasamos por algún problema en nuestra salud, realmente sentimos que el mundo se nos viene encima. Queremos rechazar lo que nos está pasando, muchas veces negamos nuestra realidad, el temor y la culpa comienzan a presentarse a nuestra puerta y el desánimo te pasa el presente.
Pero lo más agotador es enfrentar el juicio de la gente, pero no de cualquier persona, sino muchas veces de quienes comparten tu fe.
Entonces comienzan a invadir tu vida con preguntas como estás...

¿No estarás en pecado?
¿No tendrás qué perdonar?
¿No será qué hay algo oculto en tu vida?
¿Será qué  Dios no le agrada cómo sos y te está castigando?

Podría hacer una lista innumerable de preguntas que me hay realizado cuando estaba enferma y la verdad que en la intimidad con Dios, está perfecto que nos analicemos y le preguntemos a Él sobre como está ante sus ojos nuestra vida.
Pero sinceramente preguntas como estas no aportan al acompañamiento de nadie, porque aprendí con el tiempo que el Espíritu Santo jamás te humilla sino por el contrario te exhorta con amor y justamente esa palabra amor no entra en el vocabulario de muchas personas.

Últimamente se vive tan a las apuradas que pareciera ser más fácil mirar y juzgar a los demás que detenerse a ver su propia vida.
Y si hoy estoy tocando este tema es porque me quiero dirigir a aquellas personas que están en alguna situación difícil y que han prestado sus oídos a gente religiosa y legalista que lo único que aportan es robar la fe e infundir desánimo.

Cuando estuve tan enferma, el comentario de muchas personas casi me hacen entrar en una profunda angustia. Y lamentablemente a veces buscamos el agradar a todo el mundo sin importar lo que digan de nosotras.
Pero he aprendido a poner mis ojos en Jesús  y a estar tranquila en su presencia, porque Él conoce mi corazón, Él sabe toda mi vida y para mí es un honor que me corrija cuando tiene que hacerlo y que me aliente cuando mis fuerzas flaquean.

Recuerdo cuando en el medio del dolor físico, además pasé semanas llorando porque algunas personas me enjuiciaban por estar pasando un problema de salud.
Recuerdo perfectamente ese día, el cual estaba a oscuras en mi habitación porque no soportaba ver la luz, estaba sola en mi cuarto, me molestaba todo, el mínimo ruido retumbaba en mis oídos y no puedo explicarles la impotencia y angustia que tenía por no poder estar con mis niños pequeños.

Y allí en la soledad de mi cuarto el Espíritu Santo habló a mi corazón:

__ Tere estoy permitiendo esto que estás viviendo para enseñarte que no hagas con nadie lo que están haciendo con vos. Nunca te olvides de donde te saqué.

Esas palabras quedaron grabadas a fuego en mi corazón y aunque ya pasaron los años, cada vez que sé de alguien que está pasando una grave enfermedad,
mi corazón y mi alma se conmueven y no puedo dejar de orar.

Fue entonces que este texto de Ezequiel se pegó a mi corazón....

Ezequiel 22:30 Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de Mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. 

Y al leer esta Palabra, le dije a Dios...

__ Señor yo no quiero que mires en donde me encuentre y no me halles para ponerme a favor de .... para orar, para clamar, para dar una palabra de aliento, para tender mi mano y brindar una caricia.

Por eso para mí es tan importante mi lista diaria de oración, porque allí vuelco cada petición personal, cada petición que me envían, o que me cuentan personalmente. Para mí es un honor que Dios mire y me encuentre allí, lista para ponerme en la brecha e interceder con fe.
Ser un intercesor, un guerrero en oración es maravilloso, porque nadie te ve, solamente es tu corazón clamando a Dios en el nombre de Jesús para que el Espíritu Santo derrame su poder, su unción y traiga sanidad, liberación, salvación, para que saque a luz lo oculto, para que rompa todo yugo de esclavitud y nos lleve a conquistar en el plano sobrenatural el milagro que estamos esperando.

Si sentís que no sabés qué hacer, en qué podés ser útil, te recomiendo invertir tiempo en orar por los demás, en ponerte en la brecha a favor de..., te animo a que cada día le digas a Dios que puede contar con vos.
Y te aseguro que para quienes le amamos con todo el corazón, es un gran honor ser un instrumento útil en sus manos.

Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!