miércoles, 17 de julio de 2013

"CERRAR LOS OJOS POR UN INSTANTE"

Solamente te invito a que cierres tus ojos por un instante y que con todo tu corazón puedas decir:

__ Espíritu Santo te necesito, quiero y anhelo conocerte más.
Por favor en este día revelate a mi vida y a mi hogar.
En el nombre de Jesús. Amén.



Debemos cada día clamar en oración para que su bendita presencia sea derramada en nuestro corazón, debemos vivir en santidad, en obediencia, buscando cada día su rostro en adoración. Cuando hemos gustado la presencia de Dios no queremos que nada ni nadie nos robe esa bendición. Pero tal vez nunca has sentido su presencia irrumpiendo en tu vida y hoy es un buen momento para abrir tu corazón a Dios y dejar que Él te llene.

Gálatas 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
5:23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
5:24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
5:25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
 
 

Señor amado, Padre divino y poderoso, en este día venimos ante tu presencia en el nombre de Jesús, clamándote que tu favor y tu unción reine en nuestra vida y hogar. Señor hoy levantamos nuestra mirada al cielo en actitud de fe, viendo que solamente Tú tienes la solución para nuestros problemas. Dios amado declaramos que te necesitamos y que deseamos tener el fruto del Espíritu en nuestro corazón y en nuestro andar. Señor te rogamos que derrames sobre nosotras tus hijas, más de tu amor, de tu gozo, de tu paciencia, de tu benignidad, de tu bondad y de tu fe, queremos más de tu mansedumbre y templanza. Señor ponemos en tus manos nuestra vida, haciendo compromiso de santidad, obediencia, servicio y nuevos comienzos contigo.
Por favor derramá de tu discernimiento espiritual para que podamos estar atentas antes las asechanzas del enemigo.
Te rogamos que estés sanando a toda vida enferma, a toda familia destruída, que te lleves todo dolor y que tu justicia divina repose en cada hogar.
Cubrimos nuestra vida y nuestra familia con la sangre de Cristo Jesús y levantamos nuestros brazos al cielo pidiendo al Espíritu Santo que nos llene de su presencia y nos sature de su divina unción.
Amén. Así sea.
 
Con cariño: Tere.
 
!Qué Dios te bendiga!