miércoles, 26 de junio de 2013

"Y ÉL LE DIJO.... MUJER, ¿POR QUÉ LLORÁS?

Hola amigas amadas... !Qué Dios les bendiga en este día y qué su paz y su sabiduría repose sobre cada una de nosotras, para qué podamos ser mujeres sabias en Cristo Jesús!

Esta mañana estaba leyendo algunos Salmos, más precisamente del 23 al 32 inclusive.



Guau!! Cada uno de ellos los comencé a leer en voz alta y los declaré como oración ante la presencia de Dios, realmente la paz y el amor de Jesús comenzó a ministrar mi vida, trayendo ánimo, aliento, esperanza, socorro, protección, paz y sobre todo su bendita presencia a mi corazón.
Y luego mis amadas amigas, continué leyendo el libro de San Juan en el Nuevo Testamento, realmente mi alma comenzó a suspirar de amor por Jesús, mi corazón latía fuerte, por mis mejillas corrían lágrimas de gratitud, por tener un Maestro como mi Señor Jesucristo.
Quiero invitarlas a que leamos juntas el siguiente texto bíblico:

San Juan 20:11 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro;
20:12 y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.
20:13 Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.
20:14 Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.
20:15 Jesús le dijo: Mujer,
¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.
20:16 Jesús le dijo:
¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro).


Me identifiqué con María en algunas situaciones difíciles de mi vida, en dónde me encontré llorando por la dificultad que estaba atravesando, la cual no me dejaba ver que mi Salvador estaba a mi lado para socorrerme.
!Pero qué maravilloso es ver a Jesús qué estaba a su lado, allí en su sufrimiento, en el dolor de haber perdido a su Maestro!
María no estaba mirando con los ojos de la fe en ese momento, ella estaba viendo solamente en el plano natural, pero cuando Jesús se acerca y entabla con ella una conversación, los ojos espirituales de María fueron abiertos.

Jesús le dijo...Mujer ¿Por qué lloras? Él estaba reivindicando su feminidad, estaba entrando a los más profundo de su corazón y se estaba mostrando interesado en saber lo qué le pasaba.
María por su tristeza no podía ver quién estaba parado frente a ella, se sentía sola, abandonada, angustiada.
Pero Jesús ahora la llama por su nombre...!María! 
Y esto conmueve mi alma amadas amigas, porque Jesús siempre nos llama por nuestro nombre, Él habla a nuestro interior y nos despierta el espíritu.
Puedo imaginarme a María en ese momento, su fibra más íntima fueron conmovidas, me impactó cuando leí...Volviéndose ella, le dijo: !Raboni!.
Ahí me dí cuenta la necesidad de quitar nuestra mirada de toda situación adversa que nos rodea y volvernos al Maestro. Es necesario que cada segundo de nuestra vida pongamos los ojos en Jesús.

Le decía hoy a Dios en oración, que cuando esté en su presencia, después de abrazarlo bien fuerte y de pasar mucho tiempo con Él, allí en el cielo, me encantaría charlar con María, quiero que me cuente detalladamente todo lo que sintió en ese momento, porque me imagino que a ella le latía bien fuerte el corazón, como hoy me late a mí y seguramente a ustedes, porque es imposible que no te lata bien fuerte el corazón de amor al único y verdadero Dios, quien dio su vida por amor, para salvación y vida eterna... Su nombre es Jesús, el Rey de Reyes y Señor de Señores.

Amadas... Hoy Jesús nos sale al encuentro, hoy nos dice...¿Por qué llorás?... ¿Qué es lo qué te preocupa? ¿Por qué está triste tu corazón?

Hoy Jesús se pone a nuestro lado y nos llama por nuestro nombre, restaurando nuestro interior, dando aliento a nuestra alma tal vez cansada, dando ánimo a nuestro corazón quizás abatido y dando soplo de vida a nuestro espíritu atribulado.


Isaías 60:1 Levántate, resplandece;
porque ha venido tu luz,
y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. 

Hoy Dios nos está llamando, Él nos está invitando a levantarnos y a resplandecer por medio de Cristo Jesús, nos está mostrando su gloria y nos está llenando con la presencia bendita del Espíritu Santo.

Con cariño: Tere.