viernes, 28 de junio de 2013

"MI EXPERIENCIA EN ESTA MAÑANA..."

Amadas y preciosa amigas... !Qué Dios las bendiga en este día qué comienza!
Esta mañana cuando estaba leyendo la Biblia, al meditar en el Salmo 37, El Espíritu Santo tocó con su presencia mi corazón.
Es interesante entender que la Palabra de Dios siempre nos habla y está dirigida a nuestro corazón. 
Cada vez que la leo, la medito, me examino y la pongo por práctica.


Salmo 37:4 Deléitate asimismo en Jehová,

Y Él te concederá las peticiones de tu corazón.

37:5 Encomienda a Jehová tu camino,

Y confía en Él; y Él hará.

37:6 Exhibirá tu justicia como la luz,

Y tu derecho como el mediodía.

37:7 Guarda silencio ante Jehová, y espera en Él.




Como siempre digo, no es nada fácil deleitarnos en Dios cuando humanamente estamos pasando por alguna situación difícil.
Y no porque Dios sea complicado, sino porque nuestras emociones ante algún problema comienzan a inquietarse dentro nuestro. Entonces el temor intenta avanzar en nuestro interior, la culpa quiere hacerse presente, hablándonos al oído tan íntimamente, haciéndonos sentir que nuestra fe está fallando y además su aliada la angustia empieza a trepar en nuestro corazón.
Pero qué bueno es leer cada día la Palabra de Dios la cual penetra profundamente trayéndonos luz y dándonos discernimiento de lo que nos está sucediendo. Siempre el Espíritu Santo está allí intercediendo con sus gemidos indecibles a nuestro favor, para romper todo yugo y llevarnos así a ver con los ojos de la fe.
Debemos ser rápidas en identificar lo que nos pasa y renunciar en Cristo Jesús a todo lo que viene a robarnos la paz y la esperanza.

Tito 2:11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado 
para salvación a todos los hombres, 
2:12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad 
y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, 
justa y piadosamente, 

Tenemos un Dios poderoso, amigable, Padre bueno, sencillo de entender, deseoso de derramarnos su amor y su perdón. 
Tenemos un Dios que desea y pone en nuestras manos el sacrificio de su Hijo Jesús para que recibamos salvación y vida eterna, salud y vida abundante.
Cuando veo la situación que me rodea con mis propios ojos, mi fe decae; pero cuando clamo a mi Señor, Él me lleva a ver con los ojos de la fe, me eleva en el plano sobrenatural, porque allí es donde se mueve nuestro milagro.

Y esta mañana en este diálogo con mi Dios, allí en mi cocina, con mi mate, mi Biblia y mi corazón derramado ante Él le dije:
__Señor, me deleito en Tí a pesar de... y descanso en tu mano, porque en Tí están mis tiempos.
Y luego estas palabras vinieron a mi corazón:
__Tere...Tené fe.
Fue entonces que con mi corazón ya derretido ante su majestad le dije:
__Señor mi fe está en Tí, creo en tu amor y tu poder, pero por favor ayuda a mi incredulidad, porque mi corazón es engañoso y solamente tu Espíritu Santo saca a luz todo lo oculto. Amado Dios mi deseo es agradarte en este día y tocar con mi fe y todo mi ser tu dulce corazón.

Terminé de decirle a Dios estas palabras, cuando un calor suave comencé a sentir en mis mejillas, era como si la mano de Jesús me acariciara, comencé a sentir la grandeza de Dios y como con su brazo gigante nos abrazaba a todas nosotras sus amadas hijas, las que cada día clamamos en espíritu y verdad ante su majestad.
Y como si mariposas volaran en mi corazón, así totalmente ya enamorada más y más de Él estas palabras comenzaron a dar vueltas en mi mente, sabiendo que eran para mí y para vos, porque Dios no hace acepción de personas y siempre está anhelando encontrarse con vidas que le busquen con humilde corazón.
Te regalo estas palabras, las cuales el Espíritu de Dios puso esta mañana en mi corazón:


Dejáme acariciarte en este día.
Dejáme perfumar tu corazón.
Dejáme restaurar tu vida,
y poner en tus labios una nueva canción.

Dejáme que mi aceite te inunde.
Dejáme abrazarte con mi poder.
Dejáme saturarte de mis ríos,
y poner en tu interior mi toque divino,
 para aumentar tu fe.


Mis preciosas amigas, en este día Dios nos está invitando a dejarnos ungir por Él, nos está invitando a que nos dejemos perfumar con su presencia y entregarnos totalmente ante su majestad.
Cuando estuve tan mal de salud, no fue fácil para mí deleitarme en Dios, cada vez que leí su Palabra esta me confrontaba a creer.
Fue entonces cuando entendí que solamente veía mi situación con mis propios ojos, que todo giraba alrededor de la enfermedad que estaba atravesando y cuando el Espíritu Santo se puso a la par mía, con su amor y ternura, Él me fue ayudando a renunciar a todo lo que por años esa enfermedad me había robado y que yo me había dejado robar.
Entonces esta Palabra de 3 de Juan sacudieron mi fibra más íntima...


3 de Juan 1:2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, 
y que tengas salud, así como prospera tu alma. 

Fue ahí, como siempre les cuento que le dije a Dios:
__Espíritu santo en qué te puedo ayudar para que me ayudes.
Hice esta oración desde lo más profundo de mi ser, porque comencé a entender que algo no andaba bien en mí, yo quería que mi físico prosperaba y su Palabra me confrontaba en que conforme  prospere mi alma tenga salud. 
Desde luego que no todos los casos son iguales, Dios tiene el poder para sanarnos en décimas de segundos, pero conmigo fue un proceso lento, paso a paso y en ese proceso Él trabajó tan profundo en mi interior que me sacó una nueva mujer.
Después que le hice esa oración, en mi corazón Dios me habló:
__Tere, te convertiste en negativa, todo gira alrededor de tu enfermedad, estás temerosa, te quejás todo el tiempo. Tere, vos ocupate de  tus emociones, que yo me ocupo de tu sanidad.

!Qué les puedo decir! Hubiese sido lindo que Dios me dijera, no te preocupes, es normal que por tu situación estés así, medio chiflada, ja,ja.
Pero sin embargo, Dios estaba dejando por medio de su Palabra y a través de su Santo Espíritu la evidencia de que algo no andaba bien en mi vida, estaba como las gallinas con la cabeza mirando todo el tiempo para abajo y Dios me quería enseñar que con Él se vuela como las águilas, en las alturas, justo allí en donde su poder toma mi imposible y lo transforma en posible gracias a su misericordia, su gracia y su infinito amor.

Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, 
la convicción de lo que no se ve. 

Amadas, hoy es el día de identificar aquellos gigantes que se levantaron en nuestras vidas y que nosotras mismas les abrimos la puerta para entrar.
Hoy es el día y el momento justo, para renunciar al dominio de cada uno de ellos en el poderoso nombre de Jesús.
Y así con nuestra vida rendida ante su presencia, levantar nuestros brazos al cielo y pedirle al Espíritu Santo que nos llene de su presencia divina, de su unción, de su pasión, de su majestad y santidad.
!Hoy es el día de deleitarnos en Dios y no nos olvidemos qué su gozo es nuestra fortaleza!

Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!