miércoles, 29 de mayo de 2013

"PODEROSA PALABRA... EL QUE TENGA OÍDOS POR FAVOR OIGA...Y DEJEN YA DE ANDAR PECANDO"

Romanos 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
8:2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
8:3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;
8:4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
8:5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.
8:6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
8:7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;
8:8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
8:9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.
8:10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.
8:11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
8:12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;
8:13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.
8:14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
8:15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!
8:16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
8:17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.
8:18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.
8:19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.
8:20 Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;
8:21 porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
8:22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;
8:23 y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.
8:24 Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?
8:25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.
8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
8:27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.
8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
8:29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
8:30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
8:31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
8:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
8:33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
8:34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
8:36 Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
8:38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
8:39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.


¿Está tu vida basada en la Palabra de Dios viviendo en el espíritu o bajo los deseos de la carne?
¿Te vas a bailar los sábados a la noche después de haber estado ministrando a los jóvenes de tu iglesia  y además pertenecés al grupo de ministrar alabanza en tu congregación los domingos también?
¿Estás bajo pecado de fornicación, pornografía, masturbación, alcohol, etc. y sin reparo tocás instrumento, predicás  y cantás para el pueblo de Dios?
¿Tal vez pensás que Dios puede ser burlado y qué nada sale a la luz?
¿Has tenido verdaderamente un encuentro personal con Dios recibiendo a Jesús en tu corazón?
¿Qué frutos lleva tu vida cristiana?
¿Realmente tenés temor de Dios al tener esa doble vida?

Cuantas preguntas estoy formulando hoy y cuantas me quedan por hacer.
Parecería que me estoy dirigiendo a alguien en especial y sí no te estás equivocando, me estoy dirigiéndo a aquellos jóvenes que están ministrando a Dios, o que van a cada culto vistiéndose de cristianos pero cuando salen de la iglesia, se transforman en engañadores que nada les importa vivir bajo la voluntad de Dios y en obediencia y llevan a otros ciegos al abismo.

¿No es triste ver a hijos de pastores, de líderes y a todo jóven que asiste a una Igleisa aunque no esté sirviendo y peor los  qué ocupan un lugar en el púlpito, encabezando la lista de pecados sexuales?

Me pregunto, el que no puede gobernar su casa, cómo puede pararse al frente de una congregación y disfrazar una realidad para endulzar a los demás pero puertas cerradas, allí en su familia, el pecado abunda.

Romanos 8:7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;
8:8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.


Lo que yo creo es que no han nacido de nuevo, creo que no tienen temor a Dios, creo que se llaman cristianos solamente porque lo heredaron de sus padres y creo que sus padres los ponen en lugar de ministración para que su realidad no los delate y para que sus hijos no estén todo el día revolcándose en el mundo.

Dejame guiarte en oración:

Dios en el nombre de Jesús me arrepiento de todos mis pecados, recibo a Jesús como mi Señor y mi Salvador personal, anotá mi nombre en el Libro de la vida.
Espíritu Santo por favor llename de tu presencia, necesito conocerte y necesito tener un encuentro contigo.
Dios te pido perdón porque tomo en vano tu nombre, porque me paro frente a tu Iglesia sin temor ya que vivo una doble vida, de pecado, de sexo, de vicio, perdón por ir al bailar, por ir a tomar alcohol, por fornicar, por desmerecer Jesús tu sacrificio en la cruz con las actitudes de mi vida.
Señor amado, no quiero llamarme cristiano/a porque solamente lo heredé de mis padres, sino que quiero ser cristiano porque te he conocido personalmente.
Espíritu Santo ahora levanto mis manos al cielo y te pido que tu presencia me llene, necesito cambiar y dejar de pecar.
Amén.

Por favor no nos olvidemos de esta Palabra...
 
Hebreos 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad,
sin la cual nadie verá al Señor




Quiero destacar y alentar a un montón de jóvenes cristianos que vivien en santidad, que aman a Dios con todo el corazón y que se esfuerzan cada día a hacer su voluntad. Dios les bendiga, sigan así, porque todo lo que siembran van a cosechar. Nada se escapa de los ojos de Dios y Él se deleita con los corazones humildes, serviciales y agradecidos a Él.
 

Con cariño: Tere. 

Isaías 42.

!Qué Dios te bendiga!