martes, 7 de mayo de 2013

"CLAMEMOS Y CREAMOS EN LA SANIDAD DIVINA"

Sé lo que se sufre cuando se está pasando por una enfermedad, por una dolencia o por alguna prueba, lucha y opresión. Sé como duele el alma cuando nuestro espíritu está triste y herido el corazón.
Sé lo que es el poder de Dios obrando en mi vida cuando reconocí y reconozco cada día que lo necesito y que sin Él no puedo ni sé vivir.
Y cada vez que cometo algún error, voy rápido al trono de Dios para pedirle perdón.
Sé lo que se siente como mujer cuando estás enferma, cuando tu físico y tu mente no responden, cuando tu alma está abatida y te invade el desánimo y la angustia.
Pero también sé lo que es dejar que Jesús nos tome en sus brazos y por medio de su Santo Espíritu de vida a todo hueso seco.

Conozco a familias que están pasando por algún problema, por alguna enfermedad, recibo a diario peticiones de oración por este tema y por supuesto muchas veces me encuentro también en momentos así, tan al límite, con alguna dificultad rodeando mi vida y mi hogar.
Por eso esta mañana, bien temprano cuando estaba meditando en la Biblia la Palabra de Dios y estaba poniendo ante su presencia algunas peticiones que me habían enviado, sentí en mi corazón dedicar esta entrada al tema de sanidad divina.

Les invito a que leamos juntos en la Biblia algunos textos y luego voy a compartirles lo que escribí y estaremos unidos orando por toda necesidad, creyendo que tenemos un Dios experto en resolver aquellos imposibles que nos desbordan y nos intentan robar la pa y la fe.

Jeremías 33:6 He aquí que Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.

Salmo 103:3 Él es quien perdona todas tus iniquidades,
El que sana todas tus dolencias;
103:4 El que rescata del hoyo tu vida,
El que te corona de favores y misericordias;
103:5 El que sacia de bien tu boca
De modo que te rejuvenezcas como el águila.


San Mateo 4:23 Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo

Santiago 5:14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
5:15 Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.
5:16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.


1 de Pedro 2:24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.
Hechos 4:30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.

Padre amado te rogamos en el nombre poderoso de Jesús que estés sanando hoy toda dolencia, toda enfermedad, todo tormento, toda opresión, todo hogar destruído, todo hijo/a descarriado, toda pobreza, todo desánimo, toda falta de fe, de esperanza, todo temor y depresión, te rogamos que te lleves todo ataque de satanás que viene a destruír nuestra vida y nuestra familia, te lo rogamos en el nombre de Jesús y recibe ahora también estas palabras:

 
Señor sana a tu pueblo, sana las herídas y las penas del corazón.
Sana nuestra vida y nuestra familia, nuestra tierra y todo lo que tenemos hoy.
Señor sana a tu Iglesia, levanta nuestras manos y restaura nuestro hogar.
Sana a nuestros hijos, liberta al oprimido, restaura nuestra alma
y llevate toda sequedad.
Señor sana nuestro día, has próspera nuestra vida
y llévate toda carga y opresión.
Sana a nuestra familia, que la enfermedad no tenga cavida,
que tu aceite nos de vida y en tus ríos podamos morar.
Señor Tú eres nuestro Dios, nuestro pronto auxilio en la tribulación.
Nuestro pronto socorro viene de Tí.
Señor sana los cerebros, los quistes sécalos, restaura los huesos
y pon vida a todo cansado corazón.
(Tere)
 
 
Después que terminé de escribir esta oración que salió de lo más profundo de mi corazón, sentí que el Espíritu Santo me decía....
 
 
Pongo nuevas fuerzas hoy en tí....
Levántate en Mí.
 
 
Y en seguida con su voz dulce habló a mi corazón, mostrándome que esta palabra era para alguien que está necesitando más que nunca las fuerzas de Él obrando en su vida y en su hogar.
Por eso en este día, si estás atravesando una situación límite que está consumiendo tus fuerzas, recibí de parte de Dios esta Palabra, porque Él hoy estará trayendo medicina a tus huesos, fuerzas a tu cansado corazón y sanidad a tus herídas; estará derramando su aceite fresco en tu hogar, en tu matrimonio, en tus hijos y en todo lo que rodea tu vida.
 
San Juan 10:9 Yo soy la puerta; el que por Mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
10:10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
10:11 Yo Soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

No dejemos que satanás nos robe la paz, nos robe nuestras relaciones, nuestra familia, y destruya así nuestro corazón; Jesús vino a darnos vida, una vida abundante que merecemos vivir por medio de Él y por Él.
Hoy debemos levantarnos en fe y decir basta, hoy debemos darle el control de nuestra vida a Dios y dejar que su presencia nos inunde y nos renueve.

Isaías 60:1 Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.

Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!