sábado, 20 de abril de 2013

"ESA ENRAMADA..."

Hace un tiempo atrás debido a una conversación que tuve con una persona, el texto de San Mateo 17:4 junto con la palabra enramada, comenzaron a dar vueltas en mi cabeza.
Fuí a la Biblia, leí el versículo, busqué la definición de enramada, busqué algunas enseñanzas sobre el tema y le pedí al  Espíritu Santo que hablara a mi corazón.

Pero primero vamos a ver la definición y el texto bíblico:

Enramada:
1. f. Conjunto de ramas de árboles espesas y entrelazadas naturalmente.
2. f. Adorno formado de ramas de árboles con motivo de alguna fiesta.
3. f. Cobertizo hecho de ramas de árboles.

San Mateo 17:1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;
17:2 y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.
17:3 Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Él.
17:4 Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.
 
Cuando estaba hablando con esta persona, el Espíritu Santo me decía:
 
_No te llamé a formar parte de ninguna enramada, no te unas a gente con visión de enramada, vine para que mi gloria sea derramada en cada corazón y no en un pequeño grupito que se creen selectos. Dí mi vida para que todo aquel que cree en Mí no se pierda y tenga vida eterna.
Tere... la cosecha está lista, no des tu tiempo a gente egoísta, con corazones orgullosos, Yo vine para aquellos que me claman y me desean con todo el corazón, para aquellos que se arrepienten de sus pecados y me siguen.
Tenés que llenarte de mi presencia y darla, tenés que enseñar a buscar de mi presencia y cada uno debe tener la necesidad de dar lo que reciben y no de cerrar las puertas y pensar que es para ellos solos.
 
Aprendí a través de este texto bíblico que muchas personas se sienten tan cómodas u otras veces tan especiales que lo único que desean es quedarse  en un determinado lugar, espiritualmente hablando,  con una actitud egoísta, queriendo solamente que la gloria de Dios y quienes dan la Palabra vayan hasta donde ellos están.
Entonces se sigue engordando gente espiritualmente, pero no se les enseña que hay que dar; y en ese dar está el compartir la gracia de Dios con las demás personas.
 
En lo personal, cada vez que tengo el honor de ir a dar la Palabra de Dios, siempre digo y las que me conocen saben..."Yo voy por una sola persona, por un almita, ese es mi gozo un alma, después lo que Dios quiera hacer y cuantos van ese es su tema, pero siempre preparémos lo mejor de nosotras solamente y maravillosamente por un alma y a través de esa persona Dios tocará su familia"
 
Siempre Dios va a pesar el corazón de aquellas personas que le servimos, siempre va a esperar que vayamos a un lugar con el amor y la pasión de Cristo para transformar en el nombre de Jesús las vidas y siempre va a mirar nuestro corazón y trabajar en él para que no seamos egoístas.
Hay que prepararse para tocar un alma con la presencia de Dios y hay que desear que siempre impartamos a las personas el pensamiento de no creer que la gracia de Dios es para un determinado lugar o una denominación.
 
A mi no me preocupa ir a dar la Palabra aunque haya una persona sola, lo que me preocupa es cuando quienes lo organizan no quieren que vayan otras personas invitadas para que no le roben la bendición según ellos.
Y no estoy hablando de si una Iglesia es grande o chica, no me interesa eso, estoy hablando de que hay que enseñar a las personas a que la gracia de nuestro Señor Jesucristo tiene que ser derramada en cada corazón y no solamente en el nuestro.
 
Una vez me invitaron a una reunión de damas a dar la Palabra y después me quedé hablando con una chica que estaba muy mal, que pensaba suicidarse, fue impresionante ver como Dios transformó su vida. Después que terminé de hablar con ella, ya era muy tarde y hablé un poco con la lider de damas de ese lugar y le manifesté lo contenta que me encontraba por la obra de Dios en aquella jovencita y esta mujer me respondió:
 
__Ah, sí, pero ella no es de nuestra congregación, ella no es cristiana, es solamente la hija de tal persona.
 
Mi corazón se entristeció, me fuí pensando tanto en esta respuesta, pero no quería que nada me robara la bendición de haber presenciado la obra de Dios en esta jovencita que había recibido a Jesús en su corazón, había perdonado, había sido libre de todo intento de suicidio y ahora se encontraba abrazando a su mamá y pidiéndole perdón, ese era mi gozo, ver a Jesús actuar en cada corazón.
 
La reflexión de hoy es:
 
No quieras proponerle a Dios que haga una enramada contigo, porque la gloria de Dios se comparte, se imparte, se vive, se siembra y se cosecha.
Lo que sí hay que tener es intimidad con El Espíritu Santo, cerrar la puerta de nuestra habitación y clamar por su unción, por su presencia y esa presencia divina te va a querer llevar a darle a los demás aquello que vos estás recibiendo y sintiendo.
 
Si estás en una enramada, y te sentís comoda, si no te animás a dar un paso más de fe, si pensás que ya recibiste todo de parte de Dios, si creés que no hay nada más para tu vida y tu familia, te digo que estás equivocada.
 
Si Jesús le hubiera hecho caso a Pedro y se habrían quedado allí, cada uno en su enramada, nosotros hoy no tendríamos salvación y vida eterna.
Si Pedro se hubiera quedado en la enramada, no habría vivido ese Pentecostés, esa unción y ese comienzo de una iglesia poderosa espiritualmente.
Si Juan se hubiese quedado en la enramada, Jesús no le hubiese podido encomendar a su madre cuando el fuera crucificado.
 
Hoy te animo y te aliento a no tener pensamiento de enramada, te aliento a que le pidas a Dios que te revele sus planes para tu vida y tu hogar y así vas a poder darte cuenta que Dios tiene planes de bien y de paz para tu vida.
 
En donde te encuentres, no te cobijes bajo ninguna enramada; dejá que Dios tome tu mano derecha y te ponga en el camino de bendición que tiene preparado para vos y para tu familia.
 
Con cariño: Tere.
 
!Qué Dios te bendiga!