domingo, 14 de abril de 2013

"EN ESE DÍA DE ANGUSTIA.... ÉL ME PIDIÓ QUE SOLAMENTE LO ALABE"

Recuerdo aquel día en que mis ojos estaban llenos de lágrimas, estaba cansada, angustiada, abatida por un determinado problema; pero en pié por la gracia de Dios.
De repente sentí en mi corazón que Dios me decía:
__En el medio de esta tormenta solamente alabame.
Y así fue, con mi voz temblorosa, comencé a rendirle alabanza y adoración a mi único y verdadero Dios, a mi Redentor y a mi Señor Jesús.


Comencé a buscar la presencia del Espíritu Santo con un clamor profundo y solamente dejaba que Él pusiera las letras en mi corazón, aquellas palabras que manifestaban mi amor y mi devoción por Dios.

Y luego de estar un tiempo cantando a mi Señor amado, esa opresión en el pecho se comenzó a ir de mí y aquel problema tan grande viéndolo humanamente, fue cambiado por fe y esperanza en mi interior.

No sé cual es tu situación actual, lo único que sé es que hay momentos de clamar y de  interceder sin cesar, otros de esperar la voz de Dios en el silbo apacible y otro de rendir alabanza y adoración a pesar de cualquier problema.
Quien nos va a revelar y a dar la salida para nuestra situación es el Espíritu Santo de Dios.

Le pido en este día a nuestro amado Padre celestial, en el nombre de Jesús que derrame la presencia del Espíritu Santo en nuestro interior y en nuestro hogar; que su espíritu de sabiduría, de inteligencia y de revelación estén llenando nuestro ser y que nuestro corazón sea sensible a su voz.

Salmo 92:1 Bueno es alabarte, oh Jehová,
Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;
92:2 Anunciar por la mañana tu misericordia,
Y tu fidelidad cada noche,
92:3 En el decacordio y en el salterio,
En tono suave con el arpa.
92:4 Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras;
En las obras de tus manos me gozo.
92:5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová!
Muy profundos son tus pensamientos.
92:6 El hombre necio no sabe,
Y el insensato no entiende esto.
92:7 Cuando brotan los impíos como la hierba,
Y florecen todos los que hacen iniquidad,
Es para ser destruidos eternamente.
92:8 Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.
92:9 Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová,
Porque he aquí, perecerán tus enemigos;
Serán esparcidos todos los que hacen maldad.
92:10 Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo;
Seré ungido con aceite fresco.
92:11 Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos;
Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.
92:12 El justo florecerá como la palmera;
Crecerá como cedro en el Líbano.
92:13 Plantados en la casa de Jehová,
En los atrios de nuestro Dios florecerán.
92:14 Aun en la vejez fructificarán;
Estarán vigorosos y verdes,
92:15 Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto,
Y que en él no hay injusticia.


Con cariño: Tere

!Qué Dios te bendiga!