lunes, 15 de abril de 2013

"COMIENZA LA SEMANA...." ¡QUÉ GRAN DESAFÍO!

Hola.... ¿Cómo están? ¿Qué tal el fin de semana?
¿Cómo se preparan para este día? ¿Oraron, leyeron la Biblia?
¿Le dijeron a Jesús cuánto lo aman? ¿Clamaron para qué la presencia del Espíritu Santo inunde en sus vidas y hogares?
!Cuántas preguntas!! Pero es importante que pongamos nuestras vidas, nuestras familias y todo lo que hagamos en las manos de Dios.
 
 

Es importante comenzar la semana dándole lugar a quien se lo merece y a quien corresponde y ese es a Nuestro Señor y amado Salvador, Jesucristo de Nazareth quien vive y reina por los siglos de los siglos.
 
 
Como mujeres tenemos un gran desafío por delante, cada semana que comienza necesitamos la sabiduría y la dirección de Dios para poder guiar a nuestra familia.
Las actividades domésticas, los chicos, el esposo, los padres,  el trabajo o/y el estudio, la familia toda, los impuestos, las actividades en la Iglesia u otro lugar, etc. y millones de etc. hacen muchas veces que nos encontremos atribuladas, cansadas, desanimadas, fatigadas y sin ganas de comenzar la semana.
 
Ustedes dirán...!No Tere somos cristianas, a nosotras no nos pasa eso, todo lo podemos en Cristo qué nos fortalece! (Filipenses 4:13)
Y la verdad que sí amigas, todo lo podemos en Cristo que nos fortalece, pero en el trajín diario muchas veces comenzamos a funcionar con nuestras propias fuerzas, es entonces cuando recomiendo sacarnos la careta de super-cristianas!!!!! y reconocer que como seres humanos muchas veces nos cansamos, no sabemos qué hacer frente a una situación, o simplemente tenemos la necesidad de parar un poco y despojarnos de toda carga que nos invade. En esto que hoy les estoy compartiendo lo he vivido y lo vivo muchas veces y como siempre digo la verdad nos hace libres y aún más, debemos ser conscientes que  cuando callamos se nos enferma el cuerpo, el alma y el espíritu y qué mejor que hablar con nuestro médico divino y contarle lo qué nos pasa, lo qué nos asusta, lo qué nos origina temor o nos roba la paz y la esperanza. Debemos despojarnos de todo lo que nos pesa, nos separa de la comunión con Dios, debemos identificarlo y ser rápidas en reconocer nuestra situación y así dejar que la mano de Dios transforme nuestro ser.
 
1 de Pedro 5:6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios,
para que Él os exalte cuando fuere tiempo;
5:7 echando toda vuestra ansiedad sobre Él,
porque Él tiene cuidado de vosotros.

Este texto bíblico me es de mucha ayuda en mi vida personal, ya que en los tiempos que estamos atravesando, ocasionan muchas veces una ansiedad que sin darnos cuenta nos va robando la paz y nos lleva a vivir en amargura y desesperación.

Les invito en esta semana a que nos unamos en oración, y podamos identificar todo aquello que nos está generando temor y ansiedad y así poder echar cada una de ellas en las manos poderosas de Nuestro Dios.

Oremos:

Amado y poderoso Dios, es en el nombre de Jesús que te pedimos perdón por todos nuestros pecados, nos arrepentimos de cada uno de ellos ahora mismo y cubrimos nuestra vida y nuestro hogar con la sangre de Cristo Jesús.
Señor de la gloria, rogamos para que la presencia del Espíritu Santo comience a llenarnos ahora, para que su unción, su pasión, su poder nos inunde y sean rotos todo yugo que nos ata y nos trae ansiedad y falta de paz.
Señor declaramos en el nombre de Jesús que tu paz y tu amor comienza a llenar nuestro corazón.
Padre querido, renunciamos en el nombre de Jesús a toda ansiedad, nos humillamos ante Tí reconociendo que sos el único Dios verdadero, quién vive y reina y echamos en tus manos toda falta de perdón, toda culpa, toda ansiedad, todo menosprecio, todo amargura, todo resentimiento y todo lo que nos lleva a vivir una vida bajo un espíritu de ansiedad y de incredulidad.
Tomamos autoridad en el nombre de Jesús y nos declaramos libres de toda opresión y levantamos nuestras manos al cielo adorándote en espíritu y verdad.
Amado Papá Dios, hablá a nuestro corazón, estamos unidas tus hijas para clamarte por tu presencia divina en nuestra vida y nuestro hogar.
Te amamos, te entregamos en tus manos esta semana que comienza, aceptando tu voluntad y tomamos el compromiso de vivir en obediencia a tu Palabra, en santidad, en oración, en intimidad contigo y en paz y amor.
Amén. (Así sea)

Con cariño: Tere

!Qué Dios te bendiga!