martes, 19 de marzo de 2013

"PALABRA PARA ALGUNA MUJER..."


Amadas amigas, hace tan solo un instante terminé de leer la Biblia y de orar, pero les quiero compartir lo que me pasó mientras estaba compartiendo con Dios mi momento de devocional.
Estuve leyendo el libro de Tito, los Salmos,  y el libro de 2 de Reyes, más precisamente el relato de la sanidad de Ezequías; de repente mi corazón fue conmovido, sentí que el Espíritu Santo estaba tocando fuertemente mi vida y sus palabras comenzaron a hablar a mi corazón.
Comenzó a hablarme acerca de muchas de sus hijas que por todas partes del mundo están sumergidas en gran tristeza, así como también estuve yo en varias etapas de mi vida y en ese conversar con Dios, fuí inquietada a tomar papel y lápiz y a escribir seguramente para alguna de ustedes esta palabra que Dios puso en mi corazón, desde su dulce corazón para el tuyo.

No te quiero ver así...
 
No te quiero ver así, enferma y deprimida.
Con tu rostro pálido y los ojos llenos de dolor
No te quiero ver así, llorando por los rincones
Con la mirada perdida y sin fe en tu corazón
Te quiero ver creer, en mi poder divino
En mis milagros y así has de vencer
Porque dí mi vida por tu vida
Y pagué un alto precio, para que puedas creer
Y fue allí en la cruz que las cadenas fueron rotas
Por el poder de mi nombre libres sos a través de Mí
Porque Soy el Gran Yo Soy, quien toma los imposibles
Y  los transforma en milagros y te lleno de mi unción
Llenaté de mi presencia
De mi paz y fortaleza, cree en Mí hoy
Porque no hay nada que de Mí se escapa
Tengo mis manos extendidas para llevarme tu dolor
Vamos mujer, hija amada...
Dejá en mis manos tu problema
Porque hoy tocaré tu vida, sanaré tus heridas
"Yo Soy el Gran Yo Soy"

Amadas, después que El Espíritu Santo tocó mi corazón con estas palabras, me puse de pié allí en mi cocina, levanté mis brazos hacia el cielo y comencé a adorar y alabar a Jesucristo.
De repente este texto bíblico vino a mi corazón:

Éxodo 33:14  Y Él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.

!Cuánto se conmovió mi alma y mi espíritu con este texto bíblico, sentí qué mi cuerpo se estremecía ante tanta presencia de Dios!

No sé cual es tu situación, solamente vos y Dios lo saben, pero en esta mañana Dios tocó mi vida para que te infundiera aliento, para que puedas creer y darte cuenta que Jesús desea en este día cumplir su Palabra sobre tu vida y tu hogar.
Dios no te quiere ver así, porque Jesús pagó un alto precio por tu vida, Él te ha dado salvación y vida eterna, Él te ha dado sanidad al morir en la cruz y resucitar al tercer día.
A Jesús le costó el mismo precio la salvación que la sanidad, debés levantarte, sacudirte y tomar las promesas que Dios tiene para tu vida y tu hogar.
El diablo está trayendo desánimo a tu corazón, él es un mentiroso, él es ladrón, él es especialista en destruír; pero no te olvides que Jesús lo venció en la cruz, le pisó la cabeza, para que vos tengas vida y vida en abundancia.
(San Juan 10:10)


2 de Reyes 20:1 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.
20:2 Entonces él volvió su rostro a la pared, y oró a Jehová y dijo:
20:3 Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequías con gran lloro.
20:4 Y antes que Isaías saliese hasta la mitad del patio, vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo:
20:5 Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová

Amadas amigas, Dios fue contra el imposible de Ezequías, éste había enfermado de muerte, nada había ya para Ezequías, parecía que su futuro ya estaba determinado.
Pero Ezequías no se enojó con Dios sino que fue a su presencia en oración y clamó bien profundo desde el alma y el corazón. Puedo imaginarme a Ezequías en ese gran lloro, derramando todo su ser ante el único que podía darle vida y derribar ese enorme gigante que se había levantado contra él.
Y Dios oyó su clamor, porque Dios siempre oye el clamor de sus hijos y el corazón de Dios fue conmovido y extendió su mano y le concedió la petición de Ezequías.

Si ha venido en tu vida un mal diagnóstico, si la muerte te está encerrando, no temas, no abandones la parte médica, pero clamá a Dios con todo tu corazón, porque te aseguro que Dios no te quiere ver así.

Con cariño: Tere.

Pd: Si necesitás oración no dudes en escribirme, cada día clamo a Dios creyendo que su poder está obrando en las peticiones que me envían, porque sé que ninguna oración vuelve vacía, cuando sus hijos claman con fe y con todo el corazón.


!Qué Dios te bendiga!