sábado, 16 de marzo de 2013

"NO QUIERO SER ESA HIGUERA...NO QUIERO QUE ME CORTEN..."

Me quedé pensando en este texto bíblico:
San Lucas 13:6 Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. 
13:7 Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? 
13:8 Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. 
13:9 Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.


!Cuántas situaciones en nuestro diario vivir se encuentran cómo esta higuera, no dando fruto, y pensamos qué no vale la pena esperar, qué no vale la pena orar, qué no vale la pena intentarlo de nuevo!

Pero cuando leí este pasaje de San Lucas, vino a mi mente diferentes situaciones en donde no veía o no veo el fruto que espero; entonces mi razonamiento humano me lleva a pensar que todo se acabó, que no vale la pena esperar, que tal vez no sea la voluntad de Dios o no sé, miles de excusas que te llevan a perder la confianza.
Pero lo maravilloso es que al ir a la Palabra de Dios, comienza mi fe a crecer en Cristo Jesús, es entonces cuando el Espíritu Santo trae a mi memoria aquellos textos bíblicos que había leído y que ahora eran oportunos para alentar mi fe y mi confianza en Dios.
Cuando leí el versículo ocho, en donde habla de cavar la tierra, de abonarla; inmediatamente pensé en mi corazón y en el corazón de cada persona, porque esa es la tierra que el Espíritu Santo pone mano y comienza a remover sacando a luz lo oculto, quitando raíz de amargura, derramando de su lluvia divina, sanando herídas, limpiando de malezas, acariciando la tierra y hablándole para que no se vuelva a endurecer.

Para reflexionar:

¿Cómo está tu tierra, en qué estado está tu corazón?
¿Está lleno de falta de perdón, de odio, de envidia, de celos, de amargura, de tristeza, etc.?
¿Qué clase de fruto está dando tu vida?
¿Estás dejando a Dios en el nombre de Jesús y por medio del poder de su Espíritu Santo qué ponga mano en tu corazón, en tu vida y comience a trabajar en lo más profundo de tu ser para qué al fin puedas ser libre y dar frutos de una vida cristiana, basada en la Palabra de Dios, en santidad, en obediencia y en total consagración?

Oremos:
Padre amado, es en el nombre de Jesús que te pedimos perdón por nuestros pecados.
Te rogamos que tu Espíritu Santo saque a la luz todo lo oculto que pueda haber en nuestro corazón, deseamos que tu mano divina comience a trabajar en nuestra tierra, que comiences a colocar un corazón de carne, que tu unción y tu aceite fresca nos renueve y nos sane.
Dios amado en este día nos unimos para pedirte que trabajes en nuestro corazón, que quites todo aquello que no te agrada, que nos renueves y nos fortalezcas.
Te rogamos que seamos vidas que demos frutos dignos, que nuestro ser te alabe y te honre siempre.
Señor ponemos en tus benditas manos esos imposibles que están rodeando nuestras vidas y que nos quitan la paz interior y la de nuestro hogar.
Amado Dios, aquí tus hijas nos unimos para clamarte por nuestro hogar, para que bendigas a nuestras familias y para que nos ayudes a ser mujeres sabias y no necias.
Señor como mujeres y como tus hijas te rogamos que levantes nuestra honra en nuestra casa, que seamos respetadas, que seamos bendecidas y que seamos mujeres de fe y de conquista, en el nombre de Jesús. Amén.

Con cariño: Tere

!Qué Dios te bendiga!