jueves, 21 de marzo de 2013

"ESA BOCA....ESA BOQUITA...."


!Dios les bendiga en este día!! ..... ¿Cómo están hoy?

Les deseo que la maravillosa presencia de Dios les guíe en este cambio de estación. Aquí en Argentina comenzamos el otoño y me imagino lo feliz que deben estar quienes comienzan la primavera. Pero nos toque lo que nos toque, lo más importante es pedirle a Dios que nos bendiga, es hacer su voluntad y tener una vida en santidad conforme a su Bendita Palabra.
Esta mañana estaba leyendo en la Biblia algunos Salmos y me detuve en especial en este: 



Salmo 19:14 Sean gratos los dichos de mi boca
y la meditación de mi corazón delante de Tí,
Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.



Como corresponde a cada hijo de Dios, no solamente debemos leer su Palabra y meditar en ella, sino que debemos ponerla por obra.
Cuando leí este Salmo, lo primero que hice fue analizar los dichos de mi boca, me puse a pensar y le pregunté a Dios cómo me veía Él y cómo me oían los demás. Porque a veces pensamos que todo está bien y sin embargo estamos en un manto de queja, de pesimismo, de derrota, etc.
Debemos llevar nuestra vida de acuerdo a la Palabra de Dios y a su voluntad y así cuando nuestra propia naturaleza quiera revelarse nosotros vamos a poder levantarnos en el nombre de Jesús y menguar para que Él crezca en nuestro corazón; porque sino de otra manera los dichos de nuestra boca no se van a diferenciar de cualquier otra persona que no tenga a Cristo en su corazón.

San Mateo 12:34 ...Porque de la abundancia del corazón 
habla la boca.


Para reflexionar:

¿Cómo son los dichos de tu boca, estás glorificando a Dios con ellos?
¿Medita a diario tu corazón en la Palabra de Dios y tenés una vida rendida ante su voluntad?
¿Cuál es la abundancia qué hay en tu corazón.... qué está saliendo de tu boca?

Luego de estar meditando en esta Palabra cerré mis ojos para orar y después de terminar mi momento de intercesión y de hablar con Dios, al abrir mis ojos sentí su presencia suave como acariciando mi mejilla derecha y estas palabras Dios puso en mi corazón, no sólo para mí sino para cada una de ustedes que también la están necesitando:

__No te acostumbres a Mí, cada mañanas son nuevas en mi presencia.

Lamentaciones 3:23 Nuevas son cada mañana; 
grande es tu fidelidad

Amigas queridas, cuando el Espíritu Santo puso estas palabras en mi corazón sentí que mi alma cobraba ánimo, le dije a Dios, que tenía razón, que muchas veces sin darnos cuenta nos acostumbramos a Él y sin embargo Dios es una fuente inagotable que nos sorprende cada día y desea bendecirnos y relacionarse aún más de lo que pensamos.
Le dije a Dios que si me estaba acostumbrando a Él que me perdonase, que estoy expectante a lo que Él tenga para mí, para mi hogar, para mi familia y toda mi vida y declaré que en Él son nuevas cada mañana para mi vida y para mi familia.
Luego El Espíritu Santo puso este texto en mi corazón:

Salmo 37:4 Deléitate asimismo en Jehová,

Y Él te concederá las peticiones de tu corazón.

37:5 Encomienda a Jehová tu camino,

Y confía en Él; y Él hará.


Y como mi Jesús sabe hacerlo,  en ese silbo apacible que caracteriza a nuestro amado Señor, comenzó a hablarme de cuantas de sus hijas no pueden deleitarse en su presencia porque viven sumergidas en un mar de problemas; tal cual como me pasó a mí o me pasa muchas veces.
Pero qué maravilloso es tener un Papá Dios tan amoroso que nos extiende su mano y nos invita a cobijarnos debajo de sus alas y deleitarnos en Él, esperando que nos conceda a su tiempo, las peticiones de nuestro corazón.
Encomendar a Dios en el nombre de Jesús nuestra vida, nuestro hogar y todo lo que hagamos debe ser una prioridad; y confiar en Él teniendo la certeza que lo hará debe ser nuestra esperanza.
Tenemos al Espíritu Santo intercediendo con gemidos indecibles a nuestro favor y nos lleva a tomar por medio de la fe las promesas de Dios para nosotras y para nuestro hogar.

!Qué en este cambio de estación, sea otoño o primavera, no importa en dónde estemos, pero qué sea un tiempo de cambios para nuestra vida en el maravilloso nombre de Jesús!


Oremos:

Señor no me quiero acostumbrar a Tí, quiero descubrirte cada mañana, deseo deleitarme en tu presencia porque allí hay plenitud de gozo para mi vida.
Señor te entrego los dichos de mi boca, te pido perdón en el nombre de Jesús por todos mis pecados.
Señor amado, te ruego que limpies mi corazón, te necesito, me consagro a Tí hoy, te entrego este cambio de estación que comienza, estoy expectante de todo aquello que tengas para mí y para mi familia.
Te reconozco como el único Dios verdadero y el Señor de mi vida.
Amén. (Así sea).

Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!