jueves, 14 de marzo de 2013

"CUANDO EL CORAZÓN DE UNA MUJER SE ENTRISTECE...."

Cuando el corazón de una mujer se entristece...
Todo su ser se duele, llenándose de profundo pesar.
Porque el corazón de una mujer necesita... 
Amor, compresión y paz.
Cuando el corazón de una mujer llora...
Toda su alma clama por salir de la oscuridad.
Y por sus mejillas corren lágrimas pidiendo piedad.

El único que puede enjuagar tus lágrimas...
Es Jesús, Dios de amor y bondad.
Él desea sanar las heridas que están en tu corazón.
Su aceite está preparado para ungirte hoy.
Con la  presencia divina de Jesús tu Salvador.

Ya no llores mujer, ve a los piés de Jesús.
Y dejá que el Espíritu Santo ponga gozo y salud.
Jesucristo vive y reina, Él te rescata hoy.
Y con su sangre divina cubre tu vida con profunda paz.

Es en el nombre de Jesús que las cadenas caen.
Es en el nombre de Jesús que tu vida cobra vida, por el poder de su amor.
Recibe querida mujer...en este día, el perfume de su presencia.
Recibe su renuevo, su salud, su libertad.
Levantá las manos al cielo, porque tu vida Él rescatará.

Con Cariño: Tere.

Amadas amigas, esta mañana al tener mi devocional con Dios, mi corazón se estremeció pensando en tantas mujeres que están sufriendo y están padeciendo allí en silencio, derramando lágrimas en la oscuridad de su cuarto sin que nadie sepa su dolor.
Es mi deseo que si alguna de ustedes están atravesando una situación así, que hoy sea un día de ponerse de pie por dentro y tomarse bien fuerte de la mano de Jesús.

Después que terminé de orar escribí las palabras que ya les compartí..."Cuando el corazón de una mujer se entristece...", creo que me atreví a tomar un poco de el sufrimiento que alguna vez pasé, otro poco de lo que ustedes me comparten y por sobre todo me adueñé de la victoria que sólo Cristo da para que la tomes y te levantes en el nombre de Jesús.

Luego leí el Salmo 23, como muchas de ustedes saben este Salmo me sostuvo en los momentos más difíciles de la enfermedad, lo declaré y lo creí para mi vida.



Salmo 23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
23:2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
23:3 Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
23:5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
23:6 Ciertamente el bien y la misericordia
me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová moraré por largos días.
 
¿Está tu vida cansada, tu alma abatida, tu ser frustado y tu corazón en profundo dolor?

Te invito a hacer esta oración con todo tu corazón.
 
Querido Dios, en primer lugar te pido en el nombre de Jesús que perdones todos mis pecados y que te lleves toda carga que agobia mi vida.
Señor amado, necesito en este día la presencia del Espíritu Santo en mi corazón, necesito que me renueves, que me acaricies y me sostengas con tu mano de justicia.
Padre de la gloria, en el nombre de Jesús renuncio a todo temor, a toda angustia, a toda raíz de amargura, a toda soledad, a toda depresión, a todo lo que me atormenta y me separa de Tí.
Señor necesito decirte que espero que el Salmo 23 sea en mi vida, te necesito como mi Pastor, necesito creer que en Tí nada me faltará, que Tú me haces descansar en delicados pastos, que me das reposo y confortas mi alma tan cansada y fatigada.
Amado Padre celestial, en el nombre de Jesús clamo a Tí hoy y te pido que me saques de este valle de muerte, te ruego que me inundes de tu aliento, de tu guía, te suplico que saques de mi vida y mi hogar todo ataque de satanás y que todo lo que se levante en nuestra contra sea vencido en Cristo Jesús.
Poderoso Dios, por favor en este día, te suplico que ungas mi cabeza con tu aceite fresco, necesito la unción y la presencia del Espíritu Santo para que rompa todo yugo en mí.
Sé que el bien y la misericordia me seguirán en Tí, porque te estoy clamando y tengo la certeza que ninguna oración vuelve vacía, te doy gracias Señor amado, porque en este mismo momento estoy sientiendo que Tú me estás restaurando, salvando, libertando, sanando, enjuagando mis lágrimas, me estás dando aliento, me estás consolando y me estás haciendo  ver que en tu presencia hay plenitud de gozo y que en Cristo está mi fortaleza.
Declaro en este día que veré tu gloria en mi vida y en mi hogar, declaro que me deleito en Tí, en seguirte, en honrarte, en alabarte, en obedecerte, sabiendo que Tú me consederás las peticiones de mi corazón, porque solamente Tú Dios mío, tienes pensamientos de paz para mi vida y mi familia.
Recibo ahora en el nombre de Jesús, paz, amor, vida abundante, guía, fortaleza, fe, misericordia y llenura del Espíritu Santo con un canto nuevo.
Gracias Dios, porque ahora puedo respirar profundo, porque ahora en mi pecho hay alivio, porque mi mente está recibiendo liberación, porque ya no siento opresión, gracias amado Dios, en el nombre de Jesús, amén.
 
Amada, espero que esta oración te haya sido de bendición, no dejes nunca de expresarle a Dios todo lo que está en tu corazón, no te olvides que Jesús te ama y que te ama tanto, a tal punto que dio su vida por amor a vos.
No dejes de clamar para que la presencia del Espíritu Santo llene tu vida y para que la gloria de Dios sea manifiesta en tu hogar.
!Hay victoria en Cristo Jesús!!

 
!Qué Dios te bendiga!