lunes, 18 de marzo de 2013

"AQUELLA NOCHE... EN MI HABITACIÓN...."

Aquella noche no me podía dormir, tenía tanto dolor en los ganglios de mi cuerpo, los cuales  
me hacían sentir que una fuerte fiebre tomaba mi ser.
Pero sin embargo no era así, no tenía ni un solo grado de temperatura.
Temblaba de frío, sentía que mis ojos ardían y un cansancio extremo tomaba todo mi ser.
La mano de mi esposo acariciaba mi cabeza, allí en mi lecho, en la penumbra de mi habitación.
Luego nos quedamos dormidos, pero en un instante me volví a despertar, estaba angustiada y desde lo profundo de mi corazón, en el silencio de la noche, mi alma exclamó:

__ Señor Jesús, socórreme, necesito que me acunes en tus brazos.

Inmediatamente este texto bíblico vino a mi mente.

Isaías 41:13 Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice:  No temas, yo te ayudo.

Al oír esta palabra en mi corazón, una paz inmensa llenó mi ser y comencé a sentir alivio en todo mi cuerpo. Era como si Jesús estaba tomando mi mano y acariciara mi cabeza; y así me dormí.
Descansé toda la noche y al comenzar el nuevo día me levanté y declaré una y otra vez la palabra que Dios me había dado esa noche.
Después leí su Palabra, la Biblia, busqué otros textos sobre la mano de Dios y sé que toqué su dulce corazón con mi oración y con mi agradecimiento.
Te comparto los otros textos bíblicos:

Salmo 63:8 Está mi alma apegada a ti;
Tu diestra me ha sostenido


Salmo 145:14 Sostiene Jehová a todos los que caen,
Y levanta a todos los oprimidos.


Tal vez te encuentres hoy, como estaba yo en esa época, cuando la enfermedad del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC),  agotaba cada fibra de mi ser.
Pero ella no pudo terminar con mi vida porque la diestra de Dios me ha sostenido y la virtud sanadora de Jesús me tocó.
Dios tiene todo el poder para ir contra todo mal diagnóstico y revertir cualquier situación de muerte en vida.
Él tiene todo el poder para ir contra todos los imposibles que nos salen al encuentro y transformar lo oscuro que nos rodea en luz, esa luz admirable, se llama Jesús.

En este comienzo de semana quiero desde lo profundo de mi corazón alentar tu vida, necesito decirte que no te desanimes, que no pierdas la fe en Dios.
Quizás todo lo que te rodea son problemas, angustia, enfermedad y dolor y sé en carne propia lo que es atravesar por ello; pero es necesario que ahora mismo entiendas que la mano de Dios te sostiene y te saca en victoria en Cristo Jesús.
!El Espíritu Santo está ahora mismo intercediendo por tu vida y te está trayendo paz y fortaleza a tu corazón!

Romanos 8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

Levantá tu mano y permitile a Dios que te tome fuerte de ella y te saque así del pozo de oscuridad en el que estás.

Oremos:
Padre Dios, en el nombre de Jesús, te pedimos perdón por nuestros pecados y tomamos la decisión de perdonar a quienes nos hayan ofendido y lastimado.
Amado Dios intercedo ahora en el nombre de Jesús por cada persona que está enferma, que está atravesando alguna dificultad o violencia, te ruego Señor amado que le sanes, que le libertes y que tu diesta le sostenga.
Te ruego que le saques de todo pozo de oscuridad, de opresión, de temor, de enfermedad y de muerte.
Declaramos hoy que en Cristo Jesús veremos tu mano de poder sobre cada vida y sobre cada familia.
Nos rendimos a Tí en este día, te entregamos en tus manos esta semana que comienza, te rogamos que tu sabiduría sea sobre nosotros y que tu paz y tu presencia nos llene ahora en el nombre de Jesús. Amén. (Así sea)

Romanos 8:31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
8:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
8:33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
8:34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
8:36 Como está escrito:
Por causa de Tí somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
8:38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
8:39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.


Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!