martes, 19 de febrero de 2013

"TRAYÉNDOTE PAZ AL CORAZÓN...."

!Hola....cómo están!!
Hoy aquí en Buenos Aires es un día lluvioso, gracias a Dios tenemos un poco de respiro después de tan altas temperaturas.
La verdad que estoy tan enamorada de Jesús que no puedo callarlo, estoy tan enamorada de tener un Dios tan grande y poderoso que no puedo ocultar mi admiración por Él y estoy tan pero tan fascinada y super enamorada del Espíritu Santo que no puedo dejar de levantar mis brazos al cielo y pedir que su presencia llene mi vida y mi hogar.



No sé ustedes, pero yo anhelo cada segundo de mi vida su presencia, no quiero acostumbrarme a Él, no quiero vivir de testimonios pasados, no quiero vivir con mi fe a medias, no quiero tener mi vaso medio lleno, sino por el contrario quiero rebalsar en el río de su Espíritu.
No hay cosa más horrible para un cristiano que perder el primer amor por Cristo, que perder la pasión por la gracia y la presencia de Dios; y sinceramente a quién no le ha pasado a lo largo de la vida, ya que las preocupaciones, tal vez la religiosidad, los problemas, las oraciones no contestadas, etc. van haciendo que nuestro corazón se desanime y por ende nuestra fe comience a menguar.
Pero hoy es el día de levantarse en Cristo, hoy es el día de comenzar de nuevo en su presencia, poniendo ante Él tu  corazón y decirle cuánto le amás y le necesitás.
Hay mucho más de parte de Dios para sus hijos, hay mucho más de parte de Dios para aquellos que le buscan con un corazón sincero, agradecido, humilde y obediente.
Esta mañana además de meditar en el Nuevo Testamento y también estoy leyendo el libro de Ezequiel en el Antiguo Testamento, sentí en mi corazón leer el Salmo 91 y la verdad que mientras lo leía en voz alta mi corazón comenzó a sentir paz, realmente habitar en el abrigo de Dios, debajo de su bendita sombra, sabiendo que Él es mi esperanza, que me cuida y me libra de todo mal, que me defiende, que nadie me puede hacer daño, que me lleva en sus manos, que está atento a mi clamor y que si le invoco Él me responde y me saca de la angustia y que además me  saciará de larga vida y me da salvación a través de Jesús y su unción a través del Espíritu Santo; todo eso mis amadas amigas hacen que mi corazón suspire profundo y se llene de paz en Cristo Jesús.

Salmo 91:1 El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.
91:2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.
91:3 El te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.
91:4 Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.
91:5 No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,
91:6 Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.
91:7 Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.
91:8 Ciertamente con tus ojos mirarás
Y verás la recompensa de los impíos.
91:9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,
91:10 No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocará tu morada.
91:11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.
91:12 En las manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.
91:13 Sobre el león y el áspid pisarás;
Hollarás al cachorro del león y al dragón.
91:14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
91:15 Me invocará, y yo le responderé;
Con él estaré yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré.
91:16 Lo saciaré de larga vida,
Y le mostraré mi salvación.



Quiero en este día guiarte en oración, para que puedas vivir una vida en libertad y saludable en Cristo Jesús, para que puedas experimentar el gran amor de Dios y para que recibas la presencia del Espíritu Santo sobre tu vida y tu hogar.

Padre amado, es en el nombre precioso y poderoso de Jesús que te ruego ahora por cada vida que está leyendo está página, para que tu salvación, tu sanidad, tu restauración, tu liberación y tu presencia comience a ministrar cada rincón de su corazón.
Señor te ruego que puedan sentir que Tú eres real, que Tú les amas, que Tú gobiernas sobre todo principado y que tu mano de milagros no se ha cortado.
Padre amoroso y glorioso, te ruego que tu gloria y tu gracia esté ahora ministrando cada vida, que comiencen a recibir los ríos de tu Espíritu, que comiencen a tener sed por tu presencia, por tu Palabra, por orar, por pasar tiempo de calidad contigo, te lo ruego en el nombre de Jesús.
Padre amado, por favor te suplico que estés sanando toda dolencia, que te estés llevando toda angustia, que saques a luz todo lo oculto y que tu Santo Espíritu brille en cada vida, trayendo tu presencia y tu infinito amor.
Te lo ruego en el nombre poderoso de Cristo Jesús.
Amén: Así sea.

Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!