sábado, 2 de febrero de 2013

"ME SENTÉ EN SILENCIO...."


Recuerdo perfectamente aquel día como si fuera hoy; estaba cansada, angustiada y preocupada; me senté y en silencio sin emitir palabra tuve la necesidad de clamar a Dios desde lo profundo de mi corazón.
Era mi interior clamando a gritos hacia su altar.
Parecía como si mis palabras dibujaran en el silencio de mi corazón cada situación que estaba atravesando.
De repente hubo bonanza y mi alma abatida y cansada por la presencia de Dios fue reconfortada.

Fue cuando el Salmo 34 vino a mi mente y tuve tan gozo y tanta paz al saber que en aquel silbo apacible Dios estaba hablando a mi vida y dándome las fuerzas para confiar y volver a empezar.

Salmo 34:4 Busqué a Jehová, y Él me oyó,
Y me libró de todos mis temores.
34:5 Los que miraron a Él fueron alumbrados,
Y sus rostros no fueron avergonzados.
34:6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová,
Y lo libró de todas sus angustias.
34:7 El ángel de Jehová acampa 
alrededor de los que le temen, 
Y los defiende.
34:8 Gustad, y ved que es bueno Jehová;
Dichoso el hombre que confía en Él.
34:9 Temed a Jehová, vosotros sus santos,
Pues nada falta a los que le temen.

No sé cual es la situación que estás atravesando pero te regalo con todo mi corazón cada letra de este Salmo 34; para que te atrevas a buscar a Dios, para que sepas que Él te oye y te liberta de todos tus temores.
Te regalo este Salmo para que tu rostro alumbre a través de la Palabra y la presencia de Dios; para que sepas que en dónde te encuentres Él envía a su ángel a tu favor.
Te aliento y te invito a que gustes de este maravilloso Dios, a que confíes en Él, a que le temas con reverencia, con humildad de corazón, quiero que sepas que el corazón humilde que reconoce la grandeza y el poder de su Dios, ese corazón será exaltado y nada le faltará.

Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!