lunes, 3 de diciembre de 2012

"UN DÍA A LA VEZ...."

Cuando estuve enferma del Síndrome de Fatiga Crónica, muchas veces sentía que mi cerebro iba a estallar, los dolores fuertes, la desesperación de no tener una posición ni un lugar para sentir alivio, realmente todo era agotador.
Pero allí en el medio del dolor clamaba a Dios y un día mi clamor profundo fue pedirle a Dios que me ayudara a vivir un día a la vez, porque necesitaba pensar y recibir que ese sería el día de mi milagro.
Si miraba atrás veía días en los que estuve muy dolorida, si miraba mi presente me sentía peor y si me permitía especular con mi futuro entonces me podía invadir el temor de que a lo mejor la palabra que me dio la doctora de que me iba a morir podía llegar a ser realidad en mí.
Pero como hijos de Dios necesitamos mirar con los ojos de la fe, (Hebreos 11:1), claro que no es fácil, porque justamente todo el plano natural te está diciendo que es imposible, pero si clamamos a Dios, Él llega justo a tiempo y nos levanta y nos fortalece y nos acompaña en este proceso de sanidad divina.
En Cristo está nuestra fortaleza y nuestra victoria y tenemos al maravilloso Espíritu Santo intercediendo con gemidos indecibles por nuestras vidas y como si esto nos pareciera poco, tenemos a Dios escondiendo nuestras vidas en la palma de su divina mano para poder allí trabajar mejor en nuestro corazón y en nuestro ser.

Hace un tiempo atrás, en medio de una situación difícil que me tocó vivir, El Espíritu Santo trajo una palabras en mi corazón que me hicieron estremecer.
Dios me estaba exhortando, me estaba llamando la atención, parece ser que me había olvidado de volver a vivir un día a la vez.

Pero gloria a Dios que Él siempre llega a tiempo, nos habla, nos levanta, nos consuela, nos fortalece y nos pone en camino nuevamente.

Quiero regalarte estas palabras, porque tal vez te encuentres en la misma situación que yo estaba y es mi deseo que estas palabras obren en tu vida así como obró en la mía.
Estas palabras son dedicadas desde el corazón de Dios para nuestro corazón.

Yo quiero que vivas un día a la vez.
Libre del temor, libre de tanta preocupación.
Libre de tu ansiedad, libre de toda opresión.
Si te enfocás en vivir un día a la vez, aprenderás a descansar en Mí.
Te sentirás liviana, sin cargas y sin angustias.
Porque al vivir un día a la vez, sin ser presa del afán,
podrás disfurtar de mi majestad y de mi paz.
Podrás recibir descanso y salud.
Podrás recibir dirección para tu vida.
Y serás fortalecida en Mí.
Entonces... aprendé a esperar...y cree.
Cree en este día en Mí, porque Yo nunca llego tarde.

San Mateo 6:25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?6:26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?6:27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?6:28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;6:29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.6:30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?6:31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?6:32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.6:34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

San Mateo 28:20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Oremos:
Dios en el nombre de Jesús te pedimos perdón por nuestros pecados, pedimos la presencia del Espíritu Santo sobre cada una de nuestras vidas y familias.
Señor nos cubrimos con la sangre de Cristo Jesús y te rogamos en este día que nos ayudes y jnos enseñes a vivir un día a la vez, en tu presencia.
Renunciamos en Cristo a todo lo que nos trae preocupación, ansiedad y nos roba la fe y la esperanza en Tí.
Declaramos un mes de diciembre bendecido y en victoria en el nombre de Jesús, amén.

Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!