domingo, 14 de octubre de 2012

!UN TESTIMONIO QUÉ SÓLO LAS MUJERES PODEMOS ENTENDER!

Hola mis amadas amigas, las invito a que hoy compartan conmigo este testimonio el cual  me ocurrió hace unos meses atrás;  deseo les sirva de aliento y esperanza en Cristo Jesús.
Tal vez algunas de ustedes se sorprendan porque voy a compartirles algo que tiene que ver con nuestra menstruación, pero pienso que es parte de nuestra vida y no tenemos nada de qué avergonzarnos.

Corría en Buenos Aires, Argentina, una tarde fría y con poco sol, me encontraba apurada pues se me estaba haciendo tarde para llegar al lugar que tenía que ir.
Estaba indispuesta, en esos días que sólo nosotras podemos entender y antes de cambiarme, usé un tampón, para salir más protegida de mi casa.
Lo que no me había dado cuenta, que con el apuro el protector del tampón no había salido todo, sino la mitad de arriba que lo recubría.
Me cambié, me fuí apurada, corrí para no perder el colectivo y hasta ahí todo iba bien.
Pero al día siguiente comencé a tener un malestar en mi vientre, el dolor era fuerte, tenía un poco de fiebre, no sabía que me pasaba, decidí esperar un día más pensando que se debía solamente a un malestar pasajero.
Pero al otro día ya el dolor era insoportable, tenía más fiebre y sentía raro  todo mi cuerpo.
De repente este texto bíblico vino a mi mente y a mí corazón.

Jeremías 33:3 Clama a Mí, y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. 

Si bien ya había orado, pero ahora Dios me estaba diciendo que calmara.
Entonces puse  mi mano en mi vientre y alli  en mi cocina clamé a Dios.

_Padre en el nombre de Jesús te pido por favor que saques a la luz lo oculto que hay en mi ser, en mi físico, Señor estoy asustada, te necesito.

Amadas amigas, apenas terminé de clamar a Dios comencé a sentir algo extraño que se movía en mi interior, algo que me dolía y me raspaba pero que estaba saliendo.
Fuí al baño y para mi asombro había despedido la otra mitad del protector del tampón, estaba aplastado, era un plástico duro, era algo horrible, pero no les puedo decir  el alivio tan grande que viví en ese momento.

Lo único que no dejaba de decir era:

_!Gracias Señor, gracias Señor....!!

La fiebre se fue inmediatanmente de mi vida, ese dolor de vientre ya había desaparecido, lo único que tuve por una semana fue una sensación de ardor porque evidentemente ese protector había raspado mi interior...pero...!Gloria a Dios ya no estaba allí!!!

Amiga, no sé por cual situación difícil estás pasando, quizás estés esperando algún resultado médico, tal vez un problema familiar está ahogando tu vida, o puede ser que pensás que a Dios no le interesa tu problema; en este día te animo a que clames a Dios, porque Él tiene todo el poder de revelarte lo oculto y porque además te ama tanto, pero tanto que cada vez que solamente respirás, se derrite de amor por vos.

!Hay esperanza en Cristo Jesús, hay poder en Dios, hay renuevo, fortaleza, unción, salvación, sanidad, restauración, en el nombre de Jesús!!
!Levantá tus manos al cielo en este día y clamá al Espíritu Santo para qué renueve tu vida, te infunda aliento, te llene de paz y vierta en todo tu ser ríos de agua viva!!

Con cariño: Tere