martes, 2 de octubre de 2012

"PUSE MIS MANOS EN EL ALMANAQUE Y DECLARÉ BENDICIÓN PARA OCTUBRE"


Esta mañana después de leer la Biblia y de orar, fuí a mi almanaque, puse mis manos sobre él  y le dije a Dios:

__Señor en el nombre de Jesús bendigo este mes de octubre, cubro nuestras vidas y cada día de este mes con la sangre de Cristo, bendigo todo lo que emprendamos y te pido que sea tu voluntad sobre mi vida y mi hogar.

Debemos tomar la decisión de salirnos de la queja, de los problemas y de la incertidumbre de lo que va a pasar y tomar fe en Cristo Jesús y declarar palabras de bendición.

Deuteronomio 30:15 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;
30:16 porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.


Tenemos libre albedrío, Dios nos da la oportunidad de elegir, no somos una máquina a la cual Dios programa; sino que somos seres humanos con domino propio el cual podemos usar para tomar buenas decisiones o por el contrario tomar malas decisiones.

Leyendo este texto de Deuteronomio 30: 15-16, me lleva constantemente a analizar mi vida conforme a la Palabra de Dios.
Analizo todo mi ser a través de esta palabra, primeramente agradezco a Dios que me de la oportunidad de elegir y en segundo lugar doy gracias a Dios porque lo he elegido a Él por sobre todas las cosas.
Amo a Dios con todo mi corazón, estoy en su camino, guardo sus mandamientos, sus estatutos, sus decretos, entonces por ende la vida de Cristo al recibirlo en mi corazón como mi salvador, mora en mí.
Y sé que Dios bendecirá mi vida, la de mi hogar, la de mi familia y todo lo que pisare la planta de mis piés.
Y aunque tal vez venga alguna tribulación momentanea, Dios siempre nos toma de su mano y nos saca en victoria.

Elegir obedecer a Dios es elegir bendición; elegir vivir una vida alejado de Dios, fuera de cumplir su voluntad es elegir maldición, la cual afecta no sólo a tu vida sino a tu descendencia.

Por mi parte elegí vivir bajo la vida de Jesucristo, elegí la bendición, elegí la vida en Él y sé que afectará a toda mi descendencia; sé qué el bien y la misericordia de Dios se prolongará en mi familia a lo largo de todos los años que restan hasta que Jesús venga a buscar a su Iglesia.

Deuteronomio 30:19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; 

 

Te animo en este comienzo del mes de octubre a que analices tu vida a la luz de la Palabra de Dios.
Te aliento y te animo a que mires a tu interior y puedas ver si estás eligiendo para bendición o para maldición.

No nos conformemos con una vida mediocre, hay más de Dios para nosotras, hay más de su Espíritu Santo para sus hijos.
A veces nos resignamos o nos acostumbramos a Dios, sí, de verdad, aunque suene como que no puede ser, pero si nos quitamos las caretas espirituales, nos vamos a dar cuenta que muchas veces caímos en una rutina hasta con Dios mismo.
Y no es por Él, claro qué no; es por nosotras, porque quizás perdimos la fe y la esperanza, porque tal vez dejamos de orar, o de leer la Biblia y así de a poquito sin darnos cuenta nos sentimos frías interiormente.

Pero hoy es el día ideal para sacudirnos y para levantar nuestros brazos al cielo y dejar que Dios por medio de Jesús y a través de su Santo Espíritu, nos hable, nos anime, nos renueve, nos inunde de su presencia y nos revele su bendita voluntad.

Hoy es el día para clamar por bendición divina para nuestras vidas y para los demás.
Es momento de ponernos en la brecha y así interceder por todas aquellas personas que necesitan un toque sobrenatural de Dios.

1 de Perdro 3:8 Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
3:9 no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.
3:10 Porque:
El que quiere amar la vida
Y ver días buenos,
Refrene su lengua de mal,
Y sus labios no hablen engaño;
3:11 Apártese del mal, y haga el bien;
Busque la paz, y sígala.
3:12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos,
Y sus oídos atentos a sus oraciones;
Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.



Proverbio 17:22 El corazón alegre constituye buen remedio;
Mas el espíritu triste seca los huesos. 

Digamos juntas a Dios:

Amado Padre celestial, te rogamos en el nombre de Jesús que tu Santo Espíritu llene todo nuestro ser en este día.
Clamamos a Tí para que nuestro corazón reciba más de tu gozo, para que nos ayudes a lo largo de nuestra vida a elegir siempre para bendición, por lo cual nuestro corazón se alegra y todo nuestro ser recibe de tu medicina divina.
Amado Dios renunciamos en Cristo Jesús a todo lo que está en nuestro espíritu que hace que se entristezca y afecte todo nuestro ser.
Nos cubrimos con la sangre de Cristo Jesús al igual que a toda nuestra familia.
Perdoná por favor cada uno de nuestros pecados, te lo rogamos en el nombre de Jesucristo.
Señor declaramos unidas a través de tu Espíritu Santo que te elegimos a Ti, que cerramos en el nombre de Jesús toda puerta de maldición que hemos podido haber habierto debido a nuestra ignorancia.
Señor nos ponemos bajo tu santa y bendita voluntad.
Declaramos bendición del cielo sobre nosotras, sobre nuestro hogar, sobre toda nuestra familia y todo lo que emprendamos en tu nombre.
Te amamos y te necesitamos; porque sos el único Dios verdadero, quien nos da paz, amor, salud y por sobre todas las cosas, vida eterna.
Amén: Así sea.

Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!